ÚLTIMA HORA

Cobertura 24 h · Redacción propia · jueves, 15 de octubre de 2026 · App oficial en Google Play

Menú

La inflación en EE. UU. supera expectativas y golpea el bolsillo más allá de la gasolina

La inflación aumentó más rápido de lo esperado el mes pasado, y las presiones sobre los precios se extendieron más allá de la gasolina, según mostraron nuevos datos el miércoles.

Audionoticia

Escucha el reporte completo

La inflación en EE. UU. supera expectativas y golpea el bolsillo más allá de la gasolina

Los datos más recientes de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) han revelado que la inflación en Estados Unidos aumentó el mes pasado de forma más rápida y generalizada de lo que los economistas habían previsto. El informe indica que las presiones sobre los precios ya no se limitan únicamente a las gasolineras, sino que se han extendido a múltiples sectores del consumo cotidiano, afectando desde la salud hasta la vestimenta.

Según el índice de precios al consumidor (IPC), los precios subieron un 0,6% en septiembre en comparación con el mes anterior. Este incremento elevó la tasa de inflación anual al 3,7%, superando tanto la cifra del 3,4% registrada en agosto como la expectativa de los analistas, que preveían un aumento del 3,6%.

La preocupación se extiende también al IPC subyacente, un indicador que excluye los precios volátiles de los alimentos y la energía para ofrecer una visión más estable de la tendencia inflacionaria. Este índice registró un alza del 0,3% respecto a agosto y un incremento anual del 2,6%, cifras que nuevamente quedaron por encima de las proyecciones de los economistas, que esperaban un 0,2% mensual y un 2,5% anual.

Esta situación está generando una erosión directa en el poder adquisitivo de los ciudadanos. Heather Long, economista jefe de Navy Federal Credit Union, señaló que actualmente existe una brecha preocupante entre la inflación del 3,7% y los aumentos salariales, que para el estadounidense promedio se sitúan en el 3%. Según Long, el enojo de la población hacia la economía está justificado, ya que las presiones inflacionarias están presentes en diversos sectores, dificultando la capacidad de los hogares para reducir sus gastos.

El factor energético sigue siendo un motor crítico. La guerra con Irán ha tenido un impacto directo en los precios de la energía, haciendo que la gasolina subiera un 9,1% en septiembre, lo que representó más de la mitad del aumento mensual total. Sin embargo, Long advierte que el problema es más complejo que un simple pico en el combustible, ya que la crisis energética está impulsando el costo de los automóviles usados, los boletos de avión y las actividades recreativas.

Otros sectores han mostrado incrementos alarmantes. Gregory Daco, economista jefe de EY-Parthenon, destacó que los precios de los bienes subyacentes crecieron al ritmo más rápido desde enero de 2025. En categorías específicas, el aumento del 1,1% en la ropa para hombres y niños es el mayor desde abril de 2024, mientras que el incremento del 4,2% en los juguetes representa la cifra más alta desde que existen registros. Daco sugiere que estas presiones no parecen derivar de los aranceles, sino de una mayor disposición de las empresas a trasladar sus costos más altos al consumidor final.

La tecnología tampoco ha quedado exenta. El gasto masivo en infraestructura relacionada con la inteligencia artificial ha dejado huellas claras en el informe: los precios del software y el hardware informáticos están aumentando a sus ritmos anuales más rápidos desde que existen registros.

En cuanto a la vivienda, la categoría de alojamiento aumentó un 0,4% respecto a agosto, marcando el mayor incremento mensual en cinco meses. A pesar de que los precios de la vivienda habían mostrado una desaceleración durante tres años, la escasa oferta y las altas tasas de interés mantienen la presión al alza. Asimismo, los servicios vieron incrementos en habitaciones de hotel, consultas hospitalarias, atención en residencias de ancianos, alquiler de autos, matrículas educativas, eventos deportivos y transporte urbano, impulsados tanto por la demanda de consumidores resistentes a los precios como por los mayores costos del diésel.

Como medida de supervivencia, muchos estadounidenses están recortando gastos en el supermercado, optando por marcas blancas o reduciendo el consumo de carne. Aunque los precios de los alimentos bajaron un 0,1% en septiembre, existe la incertidumbre de que el costo del diésel termine elevando nuevamente estos precios.

Desde el punto de vista monetario, estos datos alejan a la Reserva Federal de su objetivo de inflación del 2%. Jeff Schulze, estratega jefe de inversiones del Franklin Templeton Institute, afirmó que la generalización de los precios refuerza los argumentos para nuevos aumentos en las tasas de interés, aunque señaló que el umbral para tomar esta medida podría ser elevado.

La reacción de los mercados fue inmediata: las acciones cayeron y el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años subió ocho puntos básicos hasta el 5,3%. Según CME FedWatch, la probabilidad de que la Reserva Federal suba las tasas en octubre aumentó del 22% al 49%, reflejando la expectativa de que los costos del crédito se mantengan elevados para contener la inflación.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

Cobertura en Video