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La FMC refuerza su labor comunitaria frente a la crisis económica y los retos de género en Cuba

La Habana, 23 ago (Prensa Latina) "Usted no ha visto a una mujer cubana decaer", asegura Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). En esa declaración recoge la actitud con que la organización femenina celebra hoy su 66 aniversario. The post Teresa Amarelle Boué: cubanas en resistencia first appeared on Noticias Prensa Latina .

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La FMC refuerza su labor comunitaria frente a la crisis económica y los retos de género en Cuba

En el marco de la celebración de su 66 aniversario, la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) ha reafirmado su compromiso de fortalecer la labor directa en los barrios y comunidades. Esta estrategia surge en un momento crítico, donde convergen discursos globales de odio contra los derechos de género y una severa situación económica interna en Cuba, exacerbada por las políticas de asfixia y las medidas impuestas por Estados Unidos.

Amarelle Boué, integrante del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y secretaria general de la FMC, ha analizado las brechas sociales generadas por la crisis económica actual. Según Boué, aunque la Revolución mantiene un compromiso con la universalidad de los derechos de las mujeres, las limitaciones financieras y las trabas en el acceso a mercados y navieras han obstaculizado el pleno ejercicio de estos derechos en la vida cotidiana.

Uno de los sectores más impactados es el de la salud sexual y reproductiva. La falta de divisas ha provocado un desabastecimiento de anticonceptivos y medicamentos esenciales. Asimismo, la carencia de reactivos y repuestos para equipos de diagnóstico ha limitado la capacidad del sistema sanitario para realizar pruebas tempranas y seguimientos adecuados durante el embarazo, elevando los riesgos para la salud materna a pesar de la alta calificación y vocación del personal médico.

El ámbito educativo también ha enfrentado desafíos significativos. Boué describió un curso escolar complejo, marcado por apagones constantes que afectaron tanto a estudiantes como a docentes. En este escenario, las maestras han debido redoblar sus esfuerzos para mantener la proactividad en las aulas y asegurar el aprendizaje de los niños a pesar de las precariedades materiales.

Ante estas dificultades, la FMC ha impulsado la resiliencia comunitaria. La organización ha incentivado la reactivación de la agricultura familiar bajo la premisa de que la disponibilidad de recursos dependerá de la capacidad de producción local. Además, se han implementado medidas prácticas para enfrentar la crisis energética y el desabastecimiento, como la enseñanza de técnicas de conservación de alimentos basadas en el arte culinario.

La solidaridad vecinal ha emergido como un pilar fundamental. Boué destacó la existencia de brigadas de costureras para la reparación de uniformes escolares y la donación de ropa entre generaciones de estudiantes. En las comunidades, se ha evidenciado el apoyo mutuo mediante el intercambio de medicamentos y la preparación de comidas colectivas para mitigar la escasez. Asimismo, se ha trabajado con brigadistas sanitarias en cursos de primeros auxilios adaptados a las condiciones actuales, incluyendo la respuesta ante posibles agresiones militares.

Para abordar la vulnerabilidad social, la FMC promueve un modelo basado en la autonomía y el empleo, alejándose del asistencialismo. La estrategia se centra en incorporar a las mujeres al mercado laboral a través de proyectos conjuntos con mipymes, cooperativas no agropecuarias y empresas estatales. Un ejemplo destacado es el proyecto ESPUmás, desarrollado con el Ministerio de Comercio Interior, que ha permitido a mujeres con situaciones familiares complicadas generar ingresos desde sus hogares mediante talleres de costura y planchado. Para facilitar esta inserción laboral, la organización coordina con el Ministerio de Educación el acceso a círculos infantiles y seminternados.

En materia de violencia de género, la secretaria general señaló que existen avances significativos gracias a la legislación aprobada desde 2019, que incluye el Código Penal, el Código de las Familias y el Código de Trabajo. Sin embargo, reconoció que el mayor desafío reside en la implementación local y en la lucha contra los estereotipos de género naturalizados en el imaginario social.

Para combatir este problema, la FMC cuenta con consejerías de violencia en sus sedes, aunque admite que algunas presentan deficiencias en personal o divulgación. Recientemente, se han reinaugurado servicios especializados en la sede nacional y en La Habana Vieja, coordinados con la Organización de Bufetes Colectivos y con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Según estadísticas oficiales, los casos juzgados por violencia en 2025 decrecieron en comparación con 2024, aunque la organización mantiene su alerta ante cualquier caso de feminicidio o impunidad.

Finalmente, Amarelle Boué destacó que la fortaleza de la FMC reside en sus más de cuatro millones de integrantes, representando al 92 por ciento de las mujeres mayores de 14 años en el país. La organización se posiciona como el interlocutor principal entre la diversidad de mujeres cubanas —desde médicas hasta amas de casa y jubiladas— y el gobierno, con el objetivo de transformar las necesidades planteadas por la base en normas jurídicas y políticas sociales que construyan una sociedad más justa.

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