¿Es posible renunciar a décadas de privilegios mientras el pueblo enfrenta hambre y carencias? El humorista y actor cubano Ulises Toirac ha puesto este tema sobre la mesa con una reflexión contundente en sus redes sociales.
Toirac afirma que más de sesenta años de secretos, presupuestos inauditables y decisiones sin consulta han creado una estructura de poder que no se cede fácilmente. El artista ha intensificado sus críticas durante 2026, retando a los dirigentes a abandonar sus vehículos oficiales y mudarse a barrios empobrecidos para vivir la realidad de los apagones y la escasez de agua y alimentos que sufre la población.
Este diagnóstico coincide con denuncias de la ONG Food Monitor Program, que describe una "doble Cuba": una población que lucha por sobrevivir frente a una élite con acceso prioritario a recursos.
Un punto crítico en este análisis es GAESA, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas. GAESA opera sin transparencia pública, sin publicar estados financieros ni auditorías externas. Según datos citados por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, este grupo acumularía unos 18.000 millones de dólares en activos, con ingresos que triplicarían el presupuesto del Gobierno cubano.
A pesar de que en 2024 se aprobó un Código de Ética para los cuadros de la Revolución, que obliga formalmente a rechazar el acomodamiento, Toirac cuestiona la existencia de gobiernos paralelos entre el Estado y el Partido Comunista.
La respuesta de los ciudadanos en redes sociales ha sido masiva, rescatando palabras de José Martí sobre cómo el poder ejercido prolongadamente degenera en casta, generando intereses y miedos a perder las posiciones alcanzadas. Ulises Toirac, quien permanece en Cuba, continúa denunciando el abismo entre la cúpula y la realidad del pueblo.
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