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Science Magazine pone en duda integridad de investigaciones sobre el Alzheimer en Antioquia

Desde el 13 de agosto, el Grupo de Neurociencias de Antioquia (GNA), uno de los más importantes en el mundo en la búsqueda de la comprensión y la cura...

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Science Magazine pone en duda integridad de investigaciones sobre el Alzheimer en Antioquia

El Grupo de Neurociencias de Antioquia (GNA), una de las instituciones más prominentes a nivel global en la búsqueda de la cura y comprensión del Alzheimer, se encuentra actualmente en el centro de un intenso debate académico. La controversia surge tras la publicación de un artículo en la prestigiosa revista Science Magazine, el cual plantea serias dudas sobre la veracidad de ciertos resultados y estudios liderados por colaboradores frecuentes del grupo.

El artículo, firmado por los periodistas especializados Charles Piller y Jennie Erin Smith, señala que diversas investigaciones presentan un "método cuestionable para identificar mutaciones protectoras". Según la denuncia, se habrían modificado datos de pacientes con el fin de obtener resultados más llamativos en aquellos portadores de la mutación denominada Christchurch. Además, el reportaje de Science advierte que varios artículos científicos publicados contienen imágenes sospechosas o que parecen haber sido copiadas, lo que sugeriría una mala conducta en la investigación neurocientífica.

Los implicados directamente en estas dudas son Joseph Arboleda-Velásquez, de la Escuela de Medicina de Harvard; Yakeel Quiroz, neuropsicóloga de la Universidad de Boston; y David Aguillón Niño, quien se desempeña como coordinador del GNA en la Universidad de Antioquia.

El origen de esta línea de investigación se remonta a 2019, cuando la revista Nature Medicine describió el caso de Aliria Rosa Piedrahita de Villegas como "revolucionario". Aliria era portadora de la "mutación paisa", descubierta en los años ochenta por el neurólogo Francisco Lopera, la cual suele provocar Alzheimer de inicio temprano. Sin embargo, Aliria no presentó síntomas hasta los 70 años, aproximadamente tres décadas después de lo previsto. Los investigadores atribuyeron este retraso a que la mujer poseía dos copias de una variante poco común del gen APOE, conocida como mutación Christchurch.

A partir de este hallazgo, Arboleda-Velásquez y Quiroz se consolidaron como figuras relevantes en el estudio de la enfermedad. No obstante, Science Magazine revela que otros expertos, como la genetista Alison Goate del Monte Sinaí, consideraban prematuro asegurar que la mutación Christchurch fuera la única responsable del retraso de los síntomas, argumentando que cada individuo posee innumerables mutaciones y que se requiere el estudio de una muestra mucho más amplia de pacientes para establecer causalidad.

La situación se agravó cuando el doctor Nicholas Cochran realizó una investigación independiente sobre portadores de la mutación paisa. Al comparar sus datos con los presentados por la investigadora Quiroz en un congreso europeo, Cochran detectó discrepancias significativas en las edades de inicio de la enfermedad de los mismos pacientes. En un caso específico, mientras que los registros clínicos indicaban un diagnóstico de demencia a los 52 años, en los datos de Quiroz el paciente aparecía diagnosticado a los 57 años, una diferencia de cinco años fundamental para las conclusiones del estudio.

Ante estas inconsistencias, Quiroz habría respondido que algunos registros del GNA no habían sido revisados con los procedimientos exhaustivos actuales y que se realizaron cambios bajo la supervisión de un comité de revisión, proceso del cual David Aguillón aparecería como responsable. Sin embargo, una fuente anónima citada por Science afirma que dicho comité no habría recomendado tales modificaciones.

Posteriormente, un análisis realizado por tres expertos forenses de imágenes en doce artículos sobre las mutaciones Christchurch y Reelin-COLBOS reveló duplicaciones y anomalías. Asimismo, en otros siete artículos firmados por científicos del GNA se encontraron indicios de reutilización o alteración de imágenes.

Un punto crítico de la controversia es la respuesta enviada al New England Journal of Medicine (NEJM) en octubre de 2024, donde los autores colombianos defendieron sus resultados asegurando que no hubo sesgos. Dicha carta fue firmada por el doctor Francisco Lopera; sin embargo, la periodista Jennie Smith sostiene que Lopera, quien falleció el 10 de septiembre de ese año debido a un cáncer, se encontraba en un estado de salud tan delicado que habría sido imposible que participara activamente en la elaboración de dicha respuesta.

Por su parte, el Grupo de Neurociencias de Antioquia emitió un comunicado donde señaló que su trayectoria de más de cuatro décadas y más de mil publicaciones permanece sólida. El grupo afirmó que las observaciones se concentran en un grupo específico de publicaciones y que estas están siendo revisadas rigurosamente a través de los canales editoriales correspondientes. El GNA reiteró su compromiso con la transparencia y la confidencialidad de la información de las familias y pacientes. Hasta el momento, ni Quiroz ni Arboleda-Velásquez se han pronunciado sobre los señalamientos.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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