La Cámara de Industria Farmacéutica Boliviana (Cifabol) ha manifestado un rechazo categórico ante la decisión del Gobierno nacional de priorizar la importación de fármacos que ya cuentan con capacidad de producción dentro del territorio boliviano. Esta postura surge como una respuesta directa a la firma de un convenio establecido entre el Ministerio de Salud y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), cuyo objetivo es la adquisición de medicamentos e insumos desde el exterior.
A través de un pronunciamiento público difundido en sus redes sociales, Cifabol alertó que esta medida no representa una solución real al problema del desabastecimiento de medicamentos que afecta al sistema sanitario. Por el contrario, la industria local sostiene que apostar por la importación de productos que ya se fabrican en plantas nacionales pone en grave riesgo la estabilidad laboral de los trabajadores del sector, así como la soberanía sanitaria y el desarrollo social de miles de familias bolivianas que dependen directa e indirectamente de esta industria.
Uno de los puntos centrales del reclamo de la Cámara de Industria Farmacéutica es la defensa del "principio de complementariedad". Según el comunicado emitido por la entidad, cualquier mecanismo de adquisición implementado por el Estado debe regirse bajo este concepto. Para Cifabol, la importación de medicamentos debería limitarse estrictamente a aquellos fármacos de alta especialidad que no se fabriquen en las plantas locales, evitando así la duplicidad de esfuerzos y el desplazamiento de la producción nacional por productos extranjeros.
Ante este escenario, la industria farmacéutica ha solicitado de manera urgente a las autoridades competentes del área de salud y a los organismos de cooperación internacional la apertura de una mesa técnica de trabajo de carácter inmediato. El propósito de este espacio de coordinación sería establecer y consensuar los listados de abastecimiento, permitiendo resguardar la producción nacional y garantizar que la población boliviana tenga acceso a medicamentos que sean seguros, eficaces y, fundamentalmente, fabricados en Bolivia.
El pronunciamiento de Cifabol no ocurre en el vacío, sino que se inserta en un contexto económico y político que la propia Cámara califica como complejo. La industria ha destacado que continúa comprometida con el bienestar del país a pesar de enfrentar desafíos críticos, entre los que resaltan la inestabilidad y la falta de acceso a divisas (dólares), así como la crisis persistente en el acceso a combustibles.
Además de los problemas macroeconómicos, el sector farmacéutico denunció la existencia de deudas pendientes por parte del sector público derivadas de la compra de medicamentos, sumado a los reclamos existentes sobre actos de corrupción en diversas instancias públicas. Estos factores, según la entidad, añaden una presión considerable sobre la operatividad de las plantas de producción locales.
En el ámbito financiero, Cifabol subrayó un argumento económico clave: consideran que resulta mucho más eficiente y beneficioso para el Estado boliviano garantizar la disponibilidad de dólares para la industria local que canalizar esas mismas divisas hacia la importación de medicamentos desde el extranjero. Según la industria, fortalecer la capacidad productiva interna reduciría la dependencia externa y optimizaría el uso de los recursos económicos del país.
En resumen, la Cámara de Industria Farmacéutica Boliviana insta al Gobierno a reconsiderar la estrategia de abastecimiento y a priorizar la producción nacional mediante la implementación de la mesa técnica solicitada, con el fin de evitar el debilitamiento de la soberanía sanitaria y proteger el empleo en el sector.






