El Gobierno nacional ha iniciado un giro en su estrategia política tras el revés sufrido la semana pasada en el Congreso, donde se vio frustrada parte de su agenda reformista. Ante este escenario, Karina Milei ha activado una serie de medidas para recuperar terreno, destacándose la reapertura del acercamiento con Mauricio Macri y un proceso de "emprolijado" de la agenda legislativa. Un ejemplo concreto de este cambio de rumbo fue la modificación de la reforma de la Ley de Inocencia Fiscal, de la cual se eliminó la posibilidad de que los funcionarios accedan al beneficio impositivo para evitar nuevas polémicas, logrando así un dictamen con escaso debate.
El diálogo entre Karina Milei y el expresidente Mauricio Macri ha generado diversas interpretaciones. Mientras que en el PRO consideran que este acercamiento es una admisión de que La Libertad Avanza no puede avanzar sola, existen versiones contradictorias sobre quién inició el contacto. Fuentes cercanas a Macri sostienen que fue Karina quien llamó, mientras que desde el Gobierno aseguran que el expresidente tomó la iniciativa. A pesar de los contactos informales previos, el vínculo actual está marcado por la desconfianza mutua. Macri ha manifestado su escepticismo y ha condicionado cualquier acuerdo a que el Gobierno respete los territorios del PRO, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos y Chubut, advirtiendo que no habrá acuerdo si se presentan candidatos oficiales en esas jurisdicciones.
Dentro del macrismo, la estrategia no es unánime. Existe una división entre quienes, como Cristian Ritondo, tienden hacia una fusión completa con los libertarios, y quienes, como Hernán Lacunza, buscan mantener una alternativa electoral propia. Lacunza, junto a Guido Sandleris y el economista Andrés Neumeyer, ha alertado sobre los riesgos de las nuevas medidas gubernamentales para facilitar préstamos en dólares, comparando la situación con errores cometidos a fines de los noventa que derivaron en crisis financieras.
En paralelo a las negociaciones políticas, el panorama económico presenta señales preocupantes. La inflación de julio registró una suba del 2,1%, interrumpiendo una tendencia a la baja de tres meses. El impacto en el sector productivo es severo: desde la asunción de Javier Milei, han cerrado 30.636 empresas, con una caída persistente durante los últimos 16 meses. Los sectores más afectados son el comercio, la industria manufacturera y la gastronomía, mientras que el crecimiento en minería y energía no alcanza a compensar estas pérdidas.
El mercado laboral también refleja esta crisis, con la pérdida de 411.613 puestos de trabajo registrados desde el inicio de la gestión, sumando más de 70.000 bajas solo en mayo. El riesgo país ha ascendido a 472 puntos, influenciado en parte por la incertidumbre sobre las tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos. Según consultoras como 1816 y Suramericana Visión, existe el riesgo de construir un peligro sistémico en el sector financiero debido a la flexibilización de regulaciones crediticias en un año electoral.
Mientras tanto, el Presidente Javier Milei ha mantenido un perfil bajo, permaneciendo recluido en la quinta de Olivos durante la última semana sin actividad pública oficial. Su única mención reciente fue una cena con el economista Sebastián Galiani, quien destacó que el mandatario se encuentra convencido del rumbo de su gestión y ya piensa en reformas para un eventual segundo mandato.
Por su parte, el peronismo ha reaccionado rápidamente ante la vulnerabilidad del Gobierno. Una cumbre que reunió a gobernadores como Axel Kicillof, Ricardo Quintela y Gerardo Zamora, junto a figuras como Sergio Massa y Máximo Kirchner, ratificó el compromiso de mantener las PASO para definir candidaturas presidenciales. En este espacio, la figura de Cristina Kirchner sigue siendo central; aunque su entorno espera una resolución favorable del Comité de Derechos Humanos de la ONU en octubre para habilitar su candidatura, no se descarta que pueda apoyar a otros nombres según el contexto.
Finalmente, el escenario social muestra un fenómeno creciente denominado "ningunismo". Un estudio del Observatorio Pulsar-UBA revela que el 42% de los consultados no se identifica con ningún partido político, el valor más alto en tres años. Sumado a esto, una encuesta de la Universidad de San Andrés indica que la insatisfacción general alcanza el 69%, con una aprobación de Milei del 35% frente a una desaprobación del 61%, situando al peronismo (26%) y a los libertarios (24%) en una situación de paridad electoral.





