La Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco) y la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) han manifestado formalmente su profunda preocupación por la situación económica actual de Bolivia. Ambas entidades, pilares del sector productivo, emitieron una advertencia conjunta subrayando que el país se encuentra sumido en una emergencia prolongada, impulsada principalmente por la falta de combustible, las severas dificultades que enfrenta el sector productivo y la excesiva demora en la aplicación de medidas correctivas por parte del Estado.
Durante una intervención conjunta, los representantes de ambas cámaras demandaron que el Gobierno acelere la implementación de las medidas destinadas a garantizar el funcionamiento del aparato productivo nacional, señalando que la inacción administrativa está agravando la crisis.
Jean Pierre Antelo, presidente de Cainco, describió la situación actual a través de una analogía sobre la existencia de “dos relojes” que operan a ritmos distintos en el país. Según Antelo, el primero corresponde a la economía real, la cual enfrenta pérdidas inmediatas y tangibles debido a la carencia de combustible, insumos básicos y divisas. El segundo reloj, en cambio, es el del Estado, donde los decretos, reglamentos y leyes necesarias para mitigar la crisis continúan pendientes de tratamiento o aplicación.
Antelo enfatizó que, en este punto, la carencia no es de información, sino de velocidad en la resolución de los conflictos que afectan al país. El dirigente señaló que esta crisis se ha prolongado por más de nueve meses y subrayó que las consecuencias derivadas de los 53 días de bloqueos aún continúan impactando negativamente a empresas y emprendimientos en todo el territorio nacional.
Por su parte, Klaus Frerking, presidente de la CAO, identificó el abastecimiento de combustible como la urgencia más crítica para el sector productivo. Frerking explicó que, a pesar de que las normas relacionadas con el suministro ya han sido aprobadas, la ejecución práctica es insuficiente. Según datos proporcionados por el dirigente, las estaciones de servicio en Santa Cruz estarían recibiendo apenas el 30% del volumen de combustible requerido tanto por la ciudad como por los productores agropecuarios.
En este sentido, Frerking fue enfático al señalar que el sector productivo no puede permitirse esperar una firma administrativa más, sino que requiere que las firmas ya existentes se traduzcan en combustible real en los tanques de los productores y de toda la cadena productiva. Para dimensionar la importancia de este requerimiento, el representante de la CAO destacó que el campo consume aproximadamente el 16% de las necesidades de combustible del país, pero es responsable de producir el 77% de los alimentos que requiere Bolivia.
Además de la urgencia inmediata, Frerking cuestionó la excesiva dependencia de las importaciones de combustibles y solicitó al Estado una política más efectiva para impulsar la producción de biocombustibles. Como propuesta concreta, planteó la simplificación de los procesos de autorización y la implementación de un sistema de transparencia diaria sobre los volúmenes de combustible asignados a las distintas regiones del país.
En cuanto al marco legal, específicamente sobre la Ley de Inversiones, el presidente de la CAO informó que, tras un análisis detallado de los 103 artículos que componen la norma, se han identificado diversos “vicios que deben corregirse” antes de su aprobación final. Frerking advirtió que la urgencia de la situación no debe conducir a la improvisación legislativa.
Finalmente, el dirigente agropecuario señaló que existen reformas pendientes en sectores estratégicos como la minería, la electricidad y los hidrocarburos. Alertó que cualquier transformación de la matriz energética requiere de varios años para generar resultados visibles, por lo que postergar las decisiones actuales tendrá consecuencias negativas en el futuro. Concluyó asegurando que la atracción de inversiones no depende de la modernidad de los textos legales, sino de la capacidad de Bolivia para ofrecer condiciones estables, con combustible, dólares, caminos abiertos y reglas claras de manera sostenida.






