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Facundo Moyano: entre la detención judicial y las fracturas del clan sindical

La detención de Facundo Moyano volvió a poner bajo la lupa la figura del dirigente sindical, cuya trayectoria en el mundo gremial estuvo marcada por períodos de fuerte protagonismo, momentos de distancia y varias disputas internas, entre ellas las que mantuvo con su hermano Pablo Moyano. El exdiputado nacional y referente del Sindicato Único de [...]

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Facundo Moyano: entre la detención judicial y las fracturas del clan sindical

La reciente detención de Facundo Moyano ha provocado que la figura del dirigente sindical vuelva a ocupar el centro de la escena pública y periodística. Este hecho judicial no solo pone en cuestión su situación legal actual, sino que reabre el análisis sobre una trayectoria gremial caracterizada por una marcada irregularidad, oscilando entre el protagonismo absoluto y el retraimiento, todo ello enmarcado en un complejo escenario de disputas internas y tensiones familiares.

El exdiputado nacional y referente del Sindicato Único de Trabajadores de los Peajes y Afines (SUTPA) ha construido a lo largo de los años un perfil que resulta singular dentro del sindicalismo argentino. De acuerdo con testimonios de quienes han compartido espacios de trabajo y decisión con él, su desempeño se ha dividido en etapas muy diferenciadas. Hubo periodos en los que Moyano asumió un rol central en la gestión y las actividades del gremio, pero también momentos de notable distancia, en los cuales optó por alejarse de las discusiones principales, incluso cuando el sindicato atravesaba conflictos críticos relacionados con reclamos salariales o despidos de trabajadores.

Esta intermitencia en su compromiso sindical no pasó desapercibida para sus pares. En el seno de la conducción de Camioneros, algunos dirigentes llegaron a apodarlo, con un matiz irónico, como el “turista sindical”. Esta expresión fue utilizada para describir una agenda que, a juicio de sus críticos, priorizaba intereses diversos y una exposición mediática por encima de la militancia gremial constante, combinando su actividad en el SUTPA con otros vínculos personales y su relación con el mundo del deporte.

Uno de esos intereses externos fue su incursión en el fútbol, específicamente al frente del club Alvarado de Mar del Plata. Moyano presidió la institución durante un breve lapso entre los años 2021 y 2022, momento en el que asumió la conducción en reemplazo de Wenceslao Méndez, quien se encontraba cumpliendo una licencia. Sin embargo, una vez que el mandato llegó a su fin, Facundo Moyano decidió no continuar liderando el club, retomando así su enfoque en el terreno sindical.

En ese retorno a la actividad gremial, se produjo inicialmente un acercamiento con su hermano, Pablo Moyano, quien en noviembre de 2021 había sido designado como parte del triunvirato al frente de la Confederación General del Trabajo (CGT). Durante los primeros meses de esta gestión, Facundo brindó un acompañamiento público a Pablo, participando activamente en diversas actividades y eventos vinculados a la central obrera.

No obstante, esta alianza fraternal y política comenzó a erosionarse con el paso del tiempo. Facundo Moyano empezó a manifestar públicamente su desacuerdo con ciertas posturas adoptadas por Pablo, enfocando sus críticas principalmente en el acercamiento de este último a sectores vinculados al kirchnerismo y, específicamente, a Máximo Kirchner. En el ámbito privado, las tensiones fueron aún más profundas, llegando el dirigente a cuestionar la autonomía política de su hermano frente a las directivas de Cristina Fernández de Kirchner.

Las divergencias no se limitaron a la política partidaria, sino que se trasladaron al plano de la acción sindical. Un punto de fricción fue la impulsión, por parte de Pablo Moyano, de acciones sindicales en el sector de los supermercados, enfocadas en reclamar por el abastecimiento, los precios y el cumplimiento de los acuerdos laborales. Desde el entorno cercano a Camioneros respondieron a los cuestionamientos de Facundo sugiriendo que, en lugar de criticar estas medidas, debería centrar sus esfuerzos en resolver los problemas que afectaban a los trabajadores de los peajes.

El punto máximo de este enfrentamiento quedó expuesto a principios de 2024, durante el primer paro general convocado por la CGT en respuesta al gobierno de Javier Milei. Facundo Moyano criticó abiertamente la actuación de la central obrera durante el mandato de Alberto Fernández, declaraciones que generaron un fuerte malestar en los sectores conducidos por su hermano. La respuesta de Pablo Moyano fue tajante y sintetizó la distancia insalvable entre ambos con una frase lapidaria: “Yo de la farándula no opino”.

Tras aquel episodio, Facundo mantuvo un perfil bajo, alejándose de la visibilidad pública en materia sindical. Su reaparición en los medios ocurrió esta semana, motivada por su detención tras un incidente que involucró a una influencer. Ante la consulta de la prensa, Hugo Moyano, figura central del movimiento, intentó desmarcarse totalmente del conflicto judicial de su familiar, declarando: “Que lo defina la Justicia. Yo no tengo nada que ver”. En un intento por minimizar la situación o quizás reflejar una confusión cotidiana, Hugo Moyano añadió que su hijo y su nieto comparten el mismo nombre, señalando: “Encima mi pibe se llama Facundo Moyano, yo todos los días hablo con mi hijo Facundo Moyano”.

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