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Alerta en Ecuador: 755 personas han sido víctimas de robos con escopolamina en lo que va de 2026

Dos casos recientes volvieron a poner la escopolamina en el centro de la preocupación por robos y otros crímenes en Ecuador.

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Alerta en Ecuador: 755 personas han sido víctimas de robos con escopolamina en lo que va de 2026

Ecuador enfrenta una creciente preocupación en materia de seguridad ciudadana debido al incremento de delitos cometidos mediante el uso de escopolamina, una sustancia química de rápida acción diseñada para neutralizar a las víctimas. De acuerdo con los registros oficiales, en lo que va del año 2026, el país ha contabilizado un total de 755 casos de personas que fueron víctimas de robos bajo los efectos de esta droga, con una incidencia notable en la ciudad de Quito y diversas localidades del territorio nacional.

Recientemente, dos incidentes han vuelto a poner este problema en el centro del debate público. El primer caso involucra a una mujer adulta mayor que fue abordada tras salir de un supermercado ubicado en un centro comercial de Quito. Según el testimonio proporcionado por sus familiares, la víctima fue contactada por una mujer que intentaba venderle cotonetes. Tras este contacto, la adulta mayor comenzó a experimentar alteraciones significativas en sus sentidos, lo que sugiere la aplicación de la sustancia. Ante este suceso, la administración del centro comercial informó que se activaron los protocolos correspondientes y se procedió a entregar la información pertinente a las autoridades competentes.

En otro caso paralelo, se reportó la desaparición en Quito de Pablo David Llanes, hijo del exasambleísta Henry Llanes. El joven fue localizado posteriormente en la ciudad de Baños. Su padre ha denunciado públicamente que su hijo fue víctima de escopolamina, asegurando que los delincuentes le sustrajeron dinero, teléfonos celulares, una computadora y, en un acto de despojo total, incluso sus zapatos. No obstante, es importante señalar que la Policía Nacional ha manejado una hipótesis distinta sobre las circunstancias que rodearon la desaparición y posterior hallazgo del joven.

La escopolamina, ampliamente conocida en el entorno criminal como "burundanga", es una sustancia que actúa directamente sobre el sistema nervioso. Desde una perspectiva médica, posee efectos anticolinérgicos, lo que significa que tiene la capacidad de bloquear la acción de neurotransmisores específicos en el cerebro. Según datos de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, una intoxicación por esta sustancia puede provocar una serie de efectos adversos que varían desde somnolencia y confusión profunda hasta delirios, pérdida de la memoria y alteraciones graves de la conciencia.

El Ministerio de Gobierno ha advertido que se trata de una droga de efecto inmediato, lo que la convierte en una herramienta ideal para los delincuentes que buscan anular la voluntad de sus víctimas. Una de las características más peligrosas de esta mezcla alucinógena es que carece de sabor, color y olor, lo que hace que su administración sea prácticamente imperceptible.

La modalidad de entrega de la sustancia es diversa. Puede ser incorporada en elementos sólidos como chocolates, chicles o dulces. Asimismo, puede ser colocada en papeles, billetes o periódicos; en estos casos, los delincuentes sacuden el objeto frente al afectado para esparcir el polvo en su dirección y que sea inhalado. El Ministerio de Gobierno también subrayó que la sustancia es imposible de detectar cuando se diluye en líquidos, tales como agua, jugos o licores.

Desde el ámbito psiquiátrico, el especialista Miguel Camino ha señalado que la intoxicación por burundanga se ha vuelto cada vez más agresiva. Según el experto, esto se debe a que la sustancia está siendo mezclada con benzodiacepinas para potenciar sus efectos. Los resultados de esta intoxicación pueden variar considerablemente dependiendo de la cantidad de droga administrada, la vía de exposición y las características biológicas individuales de cada persona.

Por su parte, la Clínica Alemana ha identificado señales críticas que pueden ayudar a detectar la intoxicación. Una de las señales más alarmantes es que la persona afectada puede no darse cuenta de que está bajo el efecto de la droga. Es posible que la víctima continúe caminando, hablando o realizando acciones cotidianas, pero se encontrará en un estado de confusión y con una capacidad drásticamente reducida para tomar decisiones. En muchos de estos casos, la víctima sufre una amnesia posterior y no puede recordar lo ocurrido durante el episodio.

Ante este escenario, las recomendaciones son claras: si una persona comienza a sentirse repentinamente mareada, confundida, somnolienta o desorientada tras un contacto extraño, la ingesta de una bebida o cualquier situación sospechosa, debe alertar de inmediato a una persona de confianza o contactar a las autoridades para recibir ayuda inmediata.

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