Las encuestas más recientes revelan que La Libertad Avanza ha perdido parte del respaldo electoral que le permitió obtener la victoria en el ballotage hace casi tres años. Aunque las próximas elecciones generales se encuentran a más de un año de distancia, el clima de incertidumbre ha comenzado a permear en los círculos empresarios, donde crece la expectativa por descifrar cuál será el rumbo de la política económica una vez finalizado el periodo actual en 2027.
Este escenario de fragilidad electoral se sustenta en una serie de factores económicos y políticos. Durante el primer semestre, los resultados fueron poco favorables, registrándose una aceleración de la inflación, un estancamiento generalizado de la economía y una caída en el salario real. A estas dificultades económicas se sumaron episodios políticos críticos, particularmente el escándalo relacionado con el supuesto enriquecimiento ilícito del ex jefe de Gabinete, Manuel Adorni, lo que ha colocado un signo de interrogación sobre las posibilidades reales de reelección de Javier Milei.
Ante esta situación, el partido gobernante ha implementado una estrategia centrada en intensificar los ataques contra el kirchnerismo, basándose en la premisa de que la mayoría de la ciudadanía no desea regresar al pasado. Esta táctica quedó manifiesta recientemente cuando el mandatario utilizó una cadena nacional para dirigir críticas hacia Cristina Fernández de Kirchner durante la presentación del proyecto de reforma de la carta orgánica del Banco Central. Analistas señalan que esta no es una jugada original, ya que fue utilizada previamente por Mauricio Macri durante su gestión, aunque en aquel entonces la estrategia no evitó que la viuda de Kirchner ganara en 2019 al presentar a Alberto Fernández como un "peronista moderado".
En la actualidad, las mediciones indican que los dos candidatos con mayores posibilidades de competir por la presidencia, Javier Milei y Axel Kicillof, presentan niveles de aprobación y rechazo muy similares, sin que exista una disparidad contundente en su intención de votos. Sin embargo, el dato más inquietante para el oficialismo es que al menos el 40% de los votantes no se siente representado ni por las opciones de centro-derecha de Milei ni por el peronismo-kirchnerismo de Kicillof. Esta masa de votantes desencantados se encuentra en crecimiento.
Algunos analistas sugieren que podría existir una lectura errónea de la demanda social. Comparan la situación actual con la de Mauricio Macri, quien habría creído que su apoyo se basaba en sus políticas, cuando en realidad fue producto del hartazgo hacia el modelo kirchnerista, sus actitudes autoritarias y un Estado percibido como un impedimento. En el caso de Milei, sostienen que su ascenso se debió a la ilusión de un cambio profundo frente a instituciones que no funcionan y la falta de oportunidades. Mientras que el voto a Macri fue interpretado como un voto "anti K", el de Milei representó una demanda de cambio más radical, resumida en la frase: “si nos fue mal con los cuerdos, probemos con el loco”.
Este desencanto ha propiciado el llamado "fenómeno Bregman". Myriam Bregman, referente del Frente de Izquierda, registra un crecimiento en la intención de voto que oscila entre el 9% y el 15% a nivel nacional. Según dirigentes políticos, Bregman no es vista necesariamente como un modelo de régimen comunista, sino como un canal para el enojo de sectores sociales insatisfechos con la política tradicional.
Desde el punto de vista económico, si bien el Gobierno ha logrado reducir la inflación anual de cerca del 200% al inicio de su mandato a un 30% actualmente, los expertos advierten que la desaceleración de precios no es el objetivo final de la sociedad. Lo fundamental es la recuperación del poder adquisitivo. Según cálculos de Equilibra, el ingreso disponible de las familias volvió a retroceder en mayo pasado, ubicándose un 16,5% por debajo del promedio registrado entre enero y septiembre de 2023. Esta realidad se refleja en el comercio; por ejemplo, comerciantes de la zona de Congreso señalan que, aunque ya no hay piquetes que impidan el acceso a los locales, las ventas no mejoran porque "no hay plata".
La encuestadora Zentric confirma este cambio de prioridades: la principal preocupación actual es la corrupción (48,8%), seguida por los ingresos y salarios (46,9%), mientras que la inflación descendió al noveno lugar con un 18,2%. A esto se suma el daño en la imagen gubernamental provocado por el "caso Adorni", que según algunos analistas ha debilitado la bandera de la lucha contra la casta.
La falta de empatía del Gobierno también es un punto de crítica. El ministro de Economía, Luis Caputo, descartó cualquier asistencia estatal para familias endeudadas, calificando la morosidad como un "problema entre privados". Esta postura contrasta con la de la titular del FMI, Kristalina Georgieva, quien ha manifestado preocupación por el endeudamiento familiar y su impacto en el crecimiento.
El Fondo Monetario Internacional, organismo al cual Argentina es el principal deudor, observa con preocupación la sustentabilidad política del programa de Milei. Georgieva ha instado al pueblo argentino a tener "paciencia" y "perseverancia". Este apoyo del FMI recuerda a periodos anteriores, como el gobierno de Carlos Menem en los 90 o el de Mauricio Macri. Los tres gobiernos compartieron ejes de disciplina fiscal, desregulación y apertura de mercados, pero también coincidieron en efectos negativos como el aumento del desempleo, la caída de la actividad económica y el cierre de establecimientos, factores que históricamente han generado malestar social.



