En un giro dramático que mezcla la tragedia familiar con la tensión política, el senador republicano de Ohio, Bernie Moreno, ha solicitado públicamente que el representante republicano Max Miller deje su cargo en el Congreso. La demanda surge a raíz de graves acusaciones de abuso presentadas por la hija del senador contra Miller, quien es su exyerno.
A través de una publicación en la plataforma X, el senador Moreno expresó su postura contundente, afirmando que Miller “no debería servir” en la Cámara de Representantes. En su mensaje, Moreno fue más allá de la solicitud de renuncia, señalando que, según admisiones privadas, Miller “necesita ayuda psicológica seria”. El senador manifestó una profunda preocupación por la seguridad de su núcleo familiar, declarando explícitamente que el congresista representa un “peligro para mi hija” y confesando que vive en un estado de ansiedad constante, asegurando que “contengo la respiración cada minuto que tiene la custodia de mi nieta”.
Estas declaraciones representan la primera intervención pública extensa del senador Moreno sobre las acusaciones de abuso que han rodeado a Max Miller durante varios meses. Hasta ahora, el conflicto se había mantenido en un plano más reservado, pero la actual escalada pública pone en riesgo la estabilidad política del representante del 7.º Distrito de Ohio.
La reacción de Max Miller no se hizo esperar. Poco antes de los comentarios de Moreno, el congresista apareció en una transmisión en vivo donde negó categóricamente las acusaciones de abuso. Miller dejó claro que no tiene intenciones de abandonar su carrera legislativa ni de retirarse de la contienda electoral. “No me voy a salir de esta contienda, y voy a ganar en noviembre”, afirmó Miller durante la emisión.
Posteriormente, Miller respondió directamente a las palabras de su exsuegro en la red social X, acusando a Moreno de mentir y sugiriendo que el senador está utilizando este ataque personal como una estrategia de distracción. Según Miller, la única razón por la que Moreno ha decidido hablar en este momento es “para esconderse de tu propio circo mediático”.
El conflicto ha llegado a los oídos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien fue consultado por periodistas a bordo del Air Force One sobre si el republicano de Ohio debería renunciar a su escaño. Trump adoptó una postura cautelosa, indicando que “examinará” las acusaciones de violencia doméstica. “Voy a examinarlo”, afirmó el mandatario, subrayando que, hasta el momento, se trata únicamente de “acusaciones”.
El trasfondo de esta disputa se remonta a la relación matrimonial entre Max Miller y Emily Moreno, hija del senador, quienes estuvieron casados desde 2022 hasta 2025. La pareja tiene una hija en común, y su proceso de divorcio ha derivado en una batalla legal por la custodia que ha sido descrita como muy pública y contenciosa.
Desde el bando de Emily Moreno, el portavoz Stefan Mychajliw emitió una dura respuesta tras la transmisión en vivo de Miller. Mychajliw rechazó los argumentos del congresista —quien sostuvo que ninguna agencia gubernamental ni tribunal había corroborado las denuncias— y señaló que existe un “cúmulo documentado de evidencia de que Miller tiene un historial de comportamiento violento y peligroso”. El portavoz añadió que ninguna cantidad de “culpabilización de la víctima” cambiaría los hechos.
Asimismo, Mychajliw calificó de “despreciable y aberrante” la acción de Miller de realizar el video, sugiriendo que el congresista utilizó a su propia hija como un “peón de relaciones públicas para salvar su propia carrera política”, calificando la transmisión como un video “desquiciado y humillante”.
Las implicaciones de este enfrentamiento traspasan el ámbito familiar y afectan directamente la estrategia del Partido Republicano. El 7.º Distrito de Ohio es considerado un escaño seguro para los republicanos, dato respaldado por el hecho de que Donald Trump ganó dicho distrito por 11 puntos en 2024. Sin embargo, la situación actual podría vulnerar el control republicano de la Cámara de Representantes si Miller pierde la contienda contra su oponente demócrata, Brian Poindexter.
En caso de que Miller decidiera retirarse de la contienda, el Partido Republicano de Ohio cuenta con un margen de tiempo limitado, ya que la fecha límite para reemplazarlo en la boleta electoral de este otoño es el próximo 10 de agosto.





