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Crisis en los Parques Nacionales de EE. UU.: falta de personal y desvío de fondos generan caos ecológico

Como guardabosques de zona remota en un parque nacional, Sam construyó una carrera realizando tareas que muchos visitantes no suelen ver: patrullar senderos, revisar campamentos y educar a los excursionistas sobre cómo mantenerse seguros en el parque. A Sam nunca se le había pedido recolectar tarifas de entrada, hasta este año.

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Crisis en los Parques Nacionales de EE. UU.: falta de personal y desvío de fondos generan caos ecológico

El Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos enfrenta una situación crítica marcada por el agotamiento del personal, la degradación de sus ecosistemas y una controversia financiera sobre el destino de los fondos recaudados. Lo que antes eran espacios dedicados a la conservación y la educación ambiental, se han transformado, según testimonios de empleados y expertos, en entornos desbordados donde la gestión operativa ha colapsado.

La realidad de esta crisis se refleja en la trayectoria de Sam (pseudónimo), un guardabosques de zona remota cuya carrera se basaba en patrullar senderos y educar a los excursionistas. Sin embargo, este año Sam ha sido reasignado a la estación de entrada del parque, a millas de distancia de su zona de trabajo habitual, para recolectar tarifas de entrada, una tarea que nunca antes le había sido solicitada. Este cambio no es un caso aislado; colegas dedicados a trabajos ecológicos ahora deben priorizar la limpieza de baños y la recolección de basura para intentar mantener la operatividad básica.

Esta situación es consecuencia directa de la decisión de la administración de Donald Trump de despedir a aproximadamente 1,000 empleados del Servicio de Parques Nacionales hace más de un año. La escasez de personal coincide con un aumento masivo de turistas este verano, impulsado en parte por la eliminación del sistema de reservas de entrada con horario en parques emblemáticos como Yosemite en California, Glacier en Montana, Arches en Utah y Mount Rainier en Washington.

A la falta de manos se suma un conflicto presupuestario. Un análisis de CNN reveló que el Gobierno ha redirigido al menos el 30.5% de los ingresos por tarifas de los parques hacia proyectos en la ciudad de Washington. Entre estos gastos se incluyen 8 millones de dólares destinados a la reconstrucción del estanque reflectante del monumento a Lincoln. Esta acción contraviene la ley federal, que establece que solo el 20% de las tarifas recaudadas debe destinarse a parques gratuitos, como los monumentos de la capital.

John Garder, director sénior de la Asociación para la Conservación de los Parques Nacionales, calificó esta desviación de fondos como "profundamente preocupante", señalando una falta de transparencia sobre qué proyectos nacionales están quedando sin financiamiento en favor de "proyectos de vanidad" que no han pasado por revisión del Congreso.

El impacto ambiental y de seguridad es evidente. La reducción de guardabosques interpretativos ha provocado un aumento en la alimentación inadecuada de la fauna. Elisabeth Barton, de Echo Adventure Cooperative en Yosemite, reportó haber visto ardillas excesivamente gordas, incluso una cargando una baguette, debido a la basura dejada por los visitantes. Más grave aún es la situación de los osos, que al volverse problemáticos por el acceso a comida humana, deben ser sacrificados.

Asimismo, la eliminación de los sistemas de reserva ha generado aglomeraciones insostenibles. Alex, otro empleado del NPS, advirtió que los fines de semana el valle de algunos parques es funcionalmente inaccesible y que los visitantes estacionan en los costados de las carreteras, lo que complicaría gravemente las evacuaciones en caso de incendios forestales.

En el ámbito económico, el sector local sufre la inestabilidad. Barton menciona que la imprevisibilidad de las visitas dificulta mantener empleos a largo plazo. Por otro lado, McKay Edwards, dueño de Moab Springs Ranch, señaló que sus huéspedes internacionales se han reducido a la mitad debido a que los residentes no estadounidenses ahora deben pagar 250 dólares por el pase anual, más del triple de la tarifa para residentes estadounidenses.

La infraestructura también muestra signos de colapso, con un atraso de mantenimiento superior a los 24,000 millones de dólares. Jane, una empleada del suroeste, relató que debido a una congelación del gasto, comprar un rollo de papel higiénico requiere aprobaciones de múltiples niveles, poniendo en riesgo el cierre de baños públicos.

Mientras el Departamento del Interior defiende que están considerando mecanismos de financiamiento para el mantenimiento y embelleciendo la capital para el 250 aniversario de la nación, los empleados describen un sentimiento de desmoralización. Sam afirma que el personal vive con miedo a perder sus empleos y que la consolidación de roles ha eliminado la identidad del guardaparque, resultando en un servicio al público más brusco y agotado.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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