París, Francia – La salud de Narges Mohammadi, galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2023, se encuentra en estado crítico y su vida corre peligro tras, presuntamente, sufrir un infarto a principios de mes y recibir atención médica insuficiente, según denunciaron este martes sus defensores. Mohammadi, reconocida por más de dos décadas de activismo en defensa de los derechos humanos, fue arrestada por última vez en diciembre de 2025 tras expresar críticas hacia las autoridades clericales iraníes.
La situación de la activista se ha deteriorado significativamente en los últimos meses. En febrero, fue trasladada repentinamente a una prisión ubicada en el norte de Irán, lo que dificultó considerablemente su comunicación con su familia. Esta situación se vio agravada por las tensiones regionales derivadas de la confrontación entre Teherán, Estados Unidos e Israel.
Su equipo legal logró visitarla recientemente y describió su estado como extremadamente debilitado. La encontraron pálida y con una notable pérdida de peso, lo que generó una gran preocupación entre sus allegados. Según un comunicado emitido por sus partidarios, el 24 de marzo, Mohammadi fue descubierta "inconsciente" en su celda. A pesar de presentar síntomas que sugerían un posible infarto, solo recibió atención en la enfermería de la prisión, sin ser trasladada a un centro médico adecuado.
Narges Mohammadi, de 53 años, ha pasado más de 25 años de su vida siendo detenida y sometida a juicios repetidos debido a su activismo en contra de la pena de muerte y la imposición obligatoria del velo en Irán. Su compromiso con la defensa de los derechos humanos y la libertad de expresión la ha convertido en un símbolo de resistencia para muchos.
En febrero de este año, Mohammadi recibió una nueva condena de seis años de prisión bajo la acusación de atentar contra la seguridad nacional, además de un año y medio adicional por supuesta propaganda en contra del sistema islámico. En protesta por sus condiciones de detención y las injustas condenas, la activista realizó una huelga de hambre, lo que contribuyó aún más a su deterioro físico.
La comunidad internacional ha expresado su profunda preocupación por la salud y la seguridad de Narges Mohammadi. Organizaciones de derechos humanos y gobiernos de todo el mundo han instado a las autoridades iraníes a brindarle atención médica adecuada y a garantizar su liberación inmediata.
Los defensores de Mohammadi temen que la falta de atención médica adecuada y las condiciones de detención puedan poner en peligro su vida. Han solicitado una investigación independiente sobre su caso y han pedido que se permita a observadores internacionales acceder a la prisión para verificar su estado de salud.
La situación de Narges Mohammadi pone de manifiesto la represión que sufren los activistas de derechos humanos en Irán y la falta de respeto por las libertades fundamentales. Su caso ha generado una ola de indignación a nivel mundial y ha renovado los llamamientos a la comunidad internacional para que tome medidas concretas en defensa de los derechos humanos en Irán.
La preocupación por la salud de Mohammadi se suma a la creciente tensión en la región, donde la situación política es cada vez más inestable. Sus partidarios temen que las autoridades iraníes puedan utilizar su detención como una forma de presión política en el contexto de las negociaciones internacionales.
El premio Nobel de la Paz 2023, otorgado a Narges Mohammadi, fue un reconocimiento a su valentía y su compromiso con la defensa de los derechos humanos en Irán. Sin embargo, este reconocimiento no ha sido suficiente para protegerla de la represión y la persecución por parte de las autoridades iraníes.
Sus defensores continúan trabajando incansablemente para lograr su liberación y garantizar que reciba la atención médica que necesita. Han organizado campañas de sensibilización y han movilizado a la comunidad internacional para que ejerza presión sobre las autoridades iraníes.
La situación de Narges Mohammadi es un recordatorio de la importancia de defender los derechos humanos y la libertad de expresión en todo el mundo. Su caso demuestra que la lucha por la justicia y la dignidad humana puede tener un alto costo, pero que es una lucha que vale la pena llevar a cabo. La comunidad internacional debe permanecer vigilante y seguir presionando a las autoridades iraníes para que respeten los derechos humanos y liberen a Narges Mohammadi.



