Israel anunció una intensificación de su campaña terrestre contra Hezbollah en Líbano, advirtiendo que se trata de una operación a largo plazo. La escalada, que incluye la orden de destruir puentes clave sobre el río Litani, ha provocado una fuerte condena por parte del gobierno libanés, que teme una invasión terrestre y un castigo colectivo contra la población civil. La situación se agrava con acusaciones de que miembros de la Guardia Revolucionaria iraní están dirigiendo las operaciones de Hezbollah desde dentro de Líbano.
El jefe del Estado Mayor israelí, teniente general Eyal Zamir, declaró que “la operación contra la organización terrorista Hezbollah apenas ha comenzado”. Zamir enfatizó que se trata de una operación de largo plazo y que Israel no se detendrá “hasta que la amenaza haya sido eliminada de la frontera y la seguridad a largo plazo de los habitantes del norte de Israel esté garantizada”. El general de brigada Effie Defrin añadió que se esperan “más semanas de combates contra Irán y Hezbollah”.
La decisión de destruir los puentes sobre el río Litani, anunciada por el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, tiene como objetivo “impedir el paso (…) de Hezbollah y de armas hacia el sur”. Según la agencia nacional libanesa ANI, cuatro ataques han dejado la infraestructura inutilizable. Esta acción ha sido calificada por el presidente libanés, Joseph Aoun, como una “escalada peligrosa y una violación flagrante de la soberanía del Líbano”, considerándola un “preludio de una invasión terrestre” y un “castigo colectivo contra la población civil”. Aoun argumentó que atacar los puentes sobre el río Litani es un intento de cortar el vínculo geográfico entre la zona al sur de Litani y el resto del territorio libanés.
El conflicto se intensificó cuando Hezbollah comenzó a disparar cohetes contra Israel el 2 de marzo, en represalia por la muerte del líder supremo iraní Ali Khamenei en un ataque israelí-americano al inicio del conflicto. Desde entonces, Israel ha llevado a cabo una campaña de bombardeos sobre Líbano y avances terrestres en una zona a lo largo de la frontera, causando miles de muertos y más de un millón de desplazados. Hezbollah ha respondido con salvas de cohetes.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, acusó este domingo a miembros de la Guardia Revolucionaria iraní presentes en Líbano de dirigir las operaciones de Hezbollah. “Estas personas tienen pasaportes falsos y entraron ilegalmente en el país”, afirmó Salam, lo que sugiere una mayor implicación directa de Irán en el conflicto.
La situación humanitaria en Líbano es cada vez más crítica. El ministro de Defensa israelí anunció que el ejército también va a “acelerar la destrucción de casas libanesas en los pueblos de contacto” en la frontera. Según la agencia ANI, las fuerzas israelenses han destruido “un cierto número de casas” en el pueblo de Taybeh. Estas acciones han generado preocupación por posibles crímenes de guerra y violaciones del derecho internacional humanitario.
Horas antes de este anuncio, los servicios de emergencia israelíes informaron de la muerte de una persona cerca de la frontera, la primera víctima civil desde el inicio de la guerra a principios de marzo. Este incidente subraya la creciente peligrosidad de la situación y el riesgo para la población civil en ambos lados de la frontera.
La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la escalada del conflicto y ha pedido a ambas partes que se abstengan de acciones que puedan agravar la situación. Sin embargo, hasta el momento, los esfuerzos diplomáticos no han logrado frenar la escalada.
Analistas señalan que la intensificación de la campaña israelí podría ser una respuesta a la creciente capacidad de Hezbollah para lanzar ataques contra Israel y a la preocupación por la influencia iraní en Líbano. También sugieren que el gobierno israelí podría estar buscando una victoria decisiva en Líbano para fortalecer su posición interna y disuadir a otros actores regionales de desafiar sus intereses.
La destrucción de los puentes sobre el río Litani es un movimiento estratégico que busca aislar a Hezbollah y dificultar su capacidad para recibir suministros y refuerzos. Sin embargo, también podría tener consecuencias negativas para la población civil libanesa, que depende de estos puentes para el transporte y el acceso a servicios básicos.
El futuro del conflicto es incierto. Si Israel continúa intensificando sus ataques, es probable que Hezbollah responda con una escalada de sus propios ataques. Esto podría conducir a una guerra a gran escala que tendría consecuencias devastadoras para ambos países y para la región en su conjunto. La posibilidad de una invasión terrestre israelí a Líbano es cada vez más real, lo que podría desencadenar una crisis humanitaria aún mayor. La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos diplomáticos para evitar una catástrofe y encontrar una solución pacífica al conflicto. La situación exige una respuesta urgente y coordinada para proteger a la población civil y prevenir una mayor escalada de la violencia.






