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Bolivia se alinea con EE.UU. en una "Guerra contra el Crimen" sin precedentes

Según Oviedo, el acuerdo transnacional del que ahora es parte Bolivia va en la línea de los objetivos del Comité Latinoamericano de Seguridad Interior, instancia que ahora preside nuestro país.

Bolivia se alinea con EE.UU. en una "Guerra contra el Crimen" sin precedentes

El gobierno de Bolivia, bajo la presidencia de Rodrigo Paz, ha dado un giro significativo en su política de seguridad al unirse a una coalición liderada por Estados Unidos para combatir el crimen transnacional en Latinoamérica. El anuncio, realizado tras la cumbre “Escudos de las Américas”, ha generado debate sobre las implicaciones para la soberanía nacional y la relación bilateral con Washington.

El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, ha defendido la participación de Bolivia en esta iniciativa, describiéndola como un paso crucial para reconectar al país con los organismos de seguridad internacionales y alinear sus esfuerzos con los objetivos del Comité Latinoamericano de Seguridad Interior (Clasi), cuya presidencia pro témpore ostenta actualmente Bolivia. Según Oviedo, el acuerdo transnacional se enmarca dentro de una estrategia integral para prevenir y enfrentar la compleja red de delitos asociados al narcotráfico, incluyendo la trata de personas, el terrorismo y las migraciones ilegales.

“El delito nunca viene solo. El narcotráfico genera un gran movimiento de recursos humanos, viene acompañado de terrorismo, de trata y tráfico de personas, con las migraciones ilegales”, enfatizó el ministro en declaraciones a radio Panamericana.

La cumbre “Escudos de las Américas” fue impulsada por Estados Unidos como una respuesta a la creciente amenaza que representan los cárteles criminales transnacionales en la región. La iniciativa busca establecer una “coalición militar” de 11 países latinoamericanos para coordinar acciones conjuntas en la lucha contra estas organizaciones delictivas, que operan tanto en los países de la región como en territorio estadounidense.

La decisión de Bolivia de participar en esta coalición ha sido interpretada por algunos analistas como un acercamiento estratégico al gobierno de Donald Trump, especialmente considerando la “relación tan buena” que, según Oviedo, existe entre el presidente Paz y figuras clave de la administración estadounidense como Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio. Esta buena relación, a su vez, se considera una “garantía” para que Bolivia pueda consolidar nuevos acuerdos de cooperación e intercambio comercial con países de la región.

“Estas ventajas y estas relaciones humanas son las que el país tiene que aprovechar”, afirmó Oviedo, subrayando el potencial de esta nueva dinámica para impulsar el desarrollo económico y la seguridad nacional.

Sin embargo, la participación de Bolivia en esta coalición también ha suscitado preocupaciones sobre la posible pérdida de soberanía y la influencia de Estados Unidos en la política interna del país. Críticos argumentan que la colaboración militar con Washington podría comprometer la independencia de las fuerzas de seguridad bolivianas y exponer al país a presiones externas.

Además, la iniciativa estadounidense ha sido cuestionada por su enfoque en la militarización de la lucha contra el narcotráfico, que algunos expertos consideran contraproducente y perjudicial para las comunidades campesinas afectadas por el cultivo de coca. Existe el temor de que la aplicación de medidas coercitivas pueda generar violencia y desplazamiento, sin abordar las causas estructurales del problema.

El gobierno de Paz ha intentado disipar estas preocupaciones, asegurando que la participación de Bolivia en la coalición se realizará en el marco del respeto a la soberanía nacional y los derechos humanos. Oviedo ha insistido en que el objetivo principal es fortalecer la cooperación regional para desarticular las redes criminales transnacionales y proteger a la población de la violencia y la delincuencia.

La presidencia pro témpore de Bolivia en el Clasi también se considera un factor clave para impulsar una estrategia de seguridad regional más integral y coordinada. El Clasi es un organismo regional que articula políticas públicas y acciones conjuntas para combatir el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico ilícito de armas, el lavado de activos, los delitos ambientales y el ciberdelito.

La participación del presidente Paz en la Cumbre de Miami, además de consolidar la adhesión de Bolivia a la coalición liderada por Estados Unidos, ha abierto nuevas oportunidades para la reingeniería de la diplomacia boliviana y la negociación de acuerdos de intercambio comercial. Se han llevado a cabo seis reuniones bilaterales con representantes de diversos países, en las que se han abordado temas de interés mutuo en materia de seguridad, economía y política.

En paralelo a estos acontecimientos, la Aduana boliviana ha intensificado sus operativos de control para combatir el contrabando y el narcotráfico. Recientemente, se incineró un camión cargado con ropa usada en La Paz, en un operativo que buscaba erradicar el comercio ilegal de productos importados. Asimismo, las autoridades han ratificado la detención de un socio y un abogado vinculados a un juez investigado por narcotráfico, en una muestra de determinación para combatir la corrupción y el crimen organizado.

La situación política interna de Bolivia también se encuentra en un momento de tensión, con denuncias de vulneración de derechos humanos en entrevistas a opositores políticos. La oposición ha criticado al gobierno por su presunto autoritarismo y su falta de transparencia en la gestión de los asuntos públicos.

En el ámbito económico, el precio del petróleo WTI ha superado los 100 dólares por barril, lo que ha generado debate sobre la posibilidad de volver a implementar un subsidio parcializado a los combustibles. Los productores del Norte cruceño han anunciado un bloqueo en la carretera a Cochabamba en protesta por las políticas económicas del gobierno.

En el ámbito deportivo, el DT de Oriente Petrolero ha lamentado la derrota de su equipo y ha señalado la expulsión de un jugador como un factor determinante en el resultado del partido.

Finalmente, un hecho curioso ha sido la devolución por parte de Estados Unidos de un crucifijo que Jaime Paz entregó hace 35 años al entonces presidente George Bush, en un gesto simbólico que refleja la mejora de las relaciones bilaterales entre ambos países.

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