El Gobierno de Brasil ha acogido con satisfacción la decisión de Estados Unidos de implementar un arancel universal del 15% sobre las importaciones, calificándola como un paso positivo que nivela el campo de juego y elimina una desventaja para la economía brasileña. Esta medida representa un cambio significativo respecto al período anterior de tensiones comerciales con Washington, durante el cual los productos brasileños se enfrentaban a aranceles de hasta el 50%.
El vicepresidente brasileño y ministro de Industria y Comercio, Geraldo Alckmin, ha expresado su respaldo a la nueva política arancelaria estadounidense, argumentando que la aplicación de un porcentaje uniforme para todos los países pone fin a una situación en la que Brasil se encontraba en una posición menos competitiva frente a sus principales rivales comerciales. “Es positivo para Brasil porque teníamos una tasa más alta en relación con los demás competidores. Muchos países tenían 10% o 15%, y nosotros 50”, declaró Alckmin.
La decisión de imponer un arancel del 15% a todas las importaciones fue una respuesta del presidente estadounidense Donald Trump a un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos, que invalidó su política arancelaria anterior, la cual se basaba en la Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional de 1977. Este fallo obligó a la administración Trump a buscar una nueva base legal para la imposición de aranceles.
Más allá de la uniformidad en las tasas arancelarias, Brasil celebra especialmente la lista de sectores que han sido excluidos del nuevo arancel global. La agroindustria, un pilar fundamental de la economía brasileña, se encuentra entre los beneficiados, lo que garantiza la continuidad del flujo comercial de productos clave como combustible, carne, café, celulosa, jugo de naranja y aeronaves sin la carga adicional del 15%. “Nos quedamos con una tasa cero para combustible, carne, café, celulosa, jugo de naranja, aeronaves. Para la industria aeronáutica, antes era del 10% y ahora se redujo a cero”, enfatizó Alckmin.
El vicepresidente brasileño se mostró optimista sobre la posibilidad de futuras negociaciones en materia arancelaria, anticipando que la visita programada para marzo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a Washington D.C. brindará una nueva oportunidad para discutir tanto las cuestiones arancelarias como las no arancelarias. Lula da Silva ha priorizado la reconstrucción de las relaciones comerciales con Estados Unidos desde que asumió la presidencia, buscando superar las tensiones generadas durante el gobierno de su predecesor, Jair Bolsonaro.
La mejora en las relaciones comerciales entre Brasil y Estados Unidos se ha gestado gradualmente desde septiembre pasado, cuando Lula da Silva y Trump mantuvieron un encuentro informal en los pasillos de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Este diálogo inicial allanó el camino para la retirada de una parte importante de los aranceles que Estados Unidos había impuesto a las importaciones brasileñas en represalia por el juicio que condenó a Bolsonaro a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado. A pesar de este progreso, algunos productos brasileños, como el café soluble, aún se enfrentaban a una tarifa del 50% antes de la implementación del arancel universal del 15%.
Sin embargo, no todo son buenas noticias para Brasil en su relación comercial con Estados Unidos. Alckmin expresó su preocupación por la investigación iniciada en julio pasado por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) contra Brasil, alegando posibles prácticas “discriminatorias”. La USTR está investigando los servicios de pago electrónico brasileños, así como posibles interferencias en medidas anticorrupción, la protección de la propiedad intelectual, el acceso al mercado de etanol y la deforestación ilegal.
A pesar de estas preocupaciones, Alckmin confió en que Brasil podrá esclarecer todos los puntos planteados por la USTR y que la investigación se archivará, tal como ha ocurrido en ocasiones anteriores. Estados Unidos es el tercer mayor socio comercial de Brasil, después de China y la Unión Europea, lo que subraya la importancia de mantener una relación comercial fluida y estable.
La decisión de Trump de implementar un arancel universal del 15% puede interpretarse como un intento de simplificar el panorama arancelario y evitar disputas comerciales prolongadas. Al aplicar una tasa uniforme a todos los países, Estados Unidos busca reducir la complejidad de su sistema arancelario y evitar acusaciones de proteccionismo selectivo.
La respuesta positiva del Gobierno brasileño a esta medida refleja la importancia estratégica que Brasil otorga a su relación comercial con Estados Unidos. La eliminación de los aranceles punitivos y la aplicación de una tasa uniforme representan un alivio para la economía brasileña y abren nuevas oportunidades para el crecimiento del comercio bilateral.
La visita de Lula da Silva a Washington en marzo se presenta como un momento crucial para consolidar esta nueva etapa en las relaciones comerciales entre Brasil y Estados Unidos. Se espera que los dos líderes discutan una amplia gama de temas, incluyendo las cuestiones arancelarias, las no arancelarias, la cooperación en materia de energía y medio ambiente, y la promoción de la inversión mutua.
En resumen, la decisión de Estados Unidos de implementar un arancel universal del 15% ha sido recibida con optimismo en Brasil, que ve en esta medida una oportunidad para fortalecer su relación comercial con Washington y mejorar su competitividad en el mercado global. La visita de Lula da Silva a Washington en marzo será clave para consolidar esta nueva etapa y explorar nuevas vías de cooperación entre los dos países.





