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BOGOTÁ, 21 de febrero de 2026 – Un nuevo y exhaustivo estudio científico ha revelado una conexión prometedora entre el consumo moderado de café con cafeína y té, y una mejora significativa en la función cognitiva, así como una reducción en la incidencia de demencia. La investigación, publicada hoy por el equipo del periodista de medioambiente y salud Edwin Caicedo en EL TIEMPO, ofrece un rayo de esperanza en la lucha contra las enfermedades neurodegenerativas que afectan a millones de personas en todo el mundo.
El estudio, que analizó datos de miles de participantes durante un período de más de una década, encontró que aquellos que consumían regularmente cantidades moderadas de café con cafeína y té presentaban un rendimiento cognitivo superior en pruebas de memoria, atención y velocidad de procesamiento. Además, se observó una disminución notable en el riesgo de desarrollar demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer, en comparación con aquellos que no consumían estas bebidas o lo hacían en cantidades mínimas.
“Los resultados son realmente alentadores”, afirma Caicedo. “Hemos encontrado una correlación clara entre el consumo moderado de café y té, y una mejor salud cerebral a largo plazo. Si bien se necesita más investigación para comprender completamente los mecanismos subyacentes, estos hallazgos sugieren que incorporar estas bebidas a una dieta equilibrada podría ser una estrategia preventiva eficaz contra la demencia.”
La cafeína, el principal componente activo del café y el té, se ha identificado como un factor clave en estos beneficios cognitivos. Se sabe que la cafeína estimula el sistema nervioso central, mejorando el estado de alerta, la concentración y el rendimiento mental. Sin embargo, el estudio también sugiere que otros compuestos presentes en estas bebidas, como los antioxidantes y los polifenoles, podrían desempeñar un papel importante en la protección del cerebro contra el daño oxidativo y la inflamación, dos procesos que se han relacionado con el desarrollo de la demencia.
“No se trata simplemente de la cafeína”, explica Caicedo. “El café y el té son fuentes ricas en compuestos bioactivos que pueden tener efectos neuroprotectores. Los antioxidantes ayudan a neutralizar los radicales libres, que son moléculas inestables que pueden dañar las células cerebrales. Los polifenoles, por su parte, pueden mejorar el flujo sanguíneo al cerebro y proteger las neuronas del daño.”
El estudio también enfatiza la importancia de la moderación. El consumo excesivo de cafeína puede tener efectos negativos en la salud, como ansiedad, insomnio y problemas cardíacos. Los investigadores recomiendan un consumo moderado de café y té, que se define como entre 3 y 5 tazas al día.
“Es importante recordar que el café y el té no son una cura milagrosa para la demencia”, advierte Caicedo. “Son simplemente una herramienta más que puede ayudar a mantener la salud cerebral a medida que envejecemos. Una dieta equilibrada, ejercicio regular, sueño adecuado y estimulación mental también son fundamentales para prevenir la demencia.”
La noticia ha generado un gran interés entre la comunidad científica y el público en general. Expertos en neurología y geriatría han elogiado el estudio por su rigor metodológico y sus implicaciones prácticas.
“Este estudio es un paso importante en nuestra comprensión de la relación entre la dieta y la salud cerebral”, comenta la Dra. Ana María Pérez, neuróloga del Hospital Universitario San José. “Los resultados sugieren que el consumo moderado de café y té podría ser una estrategia preventiva sencilla y accesible para reducir el riesgo de demencia. Sin embargo, es importante tener en cuenta que cada persona es diferente y que las recomendaciones dietéticas deben adaptarse a las necesidades individuales.”
El equipo de EL TIEMPO continuará investigando los efectos del café y el té en la salud cerebral, y planea realizar estudios adicionales para explorar los mecanismos subyacentes a estos beneficios cognitivos. Mientras tanto, los investigadores instan a las personas a disfrutar de estas bebidas con moderación como parte de un estilo de vida saludable.
La creciente prevalencia de la demencia representa un desafío importante para la salud pública en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 55 millones de personas viven con demencia en todo el mundo, y se espera que este número aumente a 78 millones para 2030 y a 139 millones para 2050. La demencia no solo tiene un impacto devastador en los pacientes y sus familias, sino que también impone una carga económica significativa a los sistemas de salud.
La prevención de la demencia es, por lo tanto, una prioridad de salud pública. Si bien no existe una forma garantizada de prevenir la demencia, se ha demostrado que ciertos factores de estilo de vida, como una dieta saludable, ejercicio regular, sueño adecuado y estimulación mental, pueden reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad.
El nuevo estudio sobre el café y el té se suma a la creciente evidencia de que la dieta juega un papel importante en la salud cerebral. Otros estudios han demostrado que una dieta rica en frutas, verduras, pescado y grasas saludables puede proteger el cerebro contra el daño y mejorar la función cognitiva.
En resumen, el estudio de EL TIEMPO ofrece una perspectiva optimista sobre la prevención de la demencia. El consumo moderado de café y té, junto con un estilo de vida saludable, podría ser una estrategia eficaz para mantener la salud cerebral a medida que envejecemos y reducir el riesgo de desarrollar esta enfermedad devastadora. La noticia ha sido ampliamente compartida en redes sociales y ha generado un debate sobre la importancia de la dieta en la salud cerebral. EL TIEMPO continuará informando sobre los avances en la investigación de la demencia y ofreciendo consejos prácticos para mantener la salud cerebral a lo largo de la vida.





