Un equipo internacional de científicos ha revelado que la arquitectura genética de la personalidad es mucho más compleja y extensa de lo que se creía anteriormente. Según los resultados de una investigación reciente, existen más de 1.200 variantes genéticas diferentes que están asociadas a los denominados “cinco grandes” rasgos de la personalidad, y este mapa genético influye en decenas de aspectos fundamentales que afectan a los seres humanos a lo largo de sus vidas.
El estudio fue liderado por el Consorcio de Genómica de la Personalidad y se basó en un análisis exhaustivo de 46 cohortes de investigación distribuidas por todo el mundo. Para llegar a estas conclusiones, los participantes de cada grupo proporcionaron muestras de ADN y completaron cuestionarios diseñados para medir los cinco rasgos principales de la personalidad: la apertura a la experiencia, la responsabilidad (también referida como escrupulosidad), la extraversión, la amabilidad y el neuroticismo.
De acuerdo con los investigadores, estos cinco puntos representan diferencias habituales y relativamente estables en la manera en que las personas piensan, sienten y actúan. Una vez recolectada la información, el equipo procedió a vincular las muestras de ADN con las diferencias observadas en los rasgos de personalidad de los individuos analizados.
Ted Schwaba, miembro del Departamento de Psicología de la Michigan State University en Estados Unidos y autor principal del estudio, aclaró un punto fundamental para evitar malentendidos: no existe un único “gen de la personalidad”. Según Schwaba, aunque los rasgos de la personalidad están asociados a una gran cantidad de variantes genéticas, el efecto individual de cada una de ellas sigue siendo muy pequeño. No obstante, explicó que, si bien una sola variante puede tener una influencia mínima, el efecto combinado de muchas de estas variantes puede resultar considerable.
Los hallazgos, que fueron publicados a principios de septiembre en la revista Nature, sugieren que los efectos genéticos son más sólidos y considerables de lo que el equipo científico preveía inicialmente. Como prueba de ello, los investigadores descubrieron que las mismas variantes asociadas a la extraversión en un adulto joven residente de los Países Bajos eran capaces de predecir la extraversión en un adulto mayor jubilado en Estados Unidos.
Para asegurar la precisión de los datos, el equipo utilizó métodos de comparación entre familiares. Gracias a esto, pudieron confirmar que los vínculos genéticos identificados no eran el resultado de una crianza compartida, sino que tenían un origen biológico. Sin embargo, los científicos fueron cuidadosos al señalar que, a pesar de estas asociaciones genéticas, el entorno sigue desempeñando un rol fundamental en la configuración de la personalidad.
La investigación destaca que las variantes genéticas que predicen la personalidad también tienen un impacto en otras áreas de la vida. Estas variantes se asocian, en parte, con la salud física y mental, la longevidad, el nivel educativo, las trayectorias profesionales y los resultados laborales. Incluso influyen en la percepción que los demás tienen de una persona.
El estudio ofrece ejemplos concretos de estas correlaciones. Por ejemplo, se observó que las variantes genéticas vinculadas a la responsabilidad o escrupulosidad se asocian con una mayor actividad durante el día. En contraste, aquellas relacionadas con la extraversión y la apertura a la experiencia muestran una mayor tendencia hacia la actividad nocturna.
Los resultados sostienen que existe una relación interconectada entre la genética y el entorno. Los científicos observaron que ciertas variantes genéticas comunes ligadas a la apertura a la experiencia predecían que una persona se mudara a barrios más cosmopolitas. A su vez, el hecho de vivir en esos entornos puede reforzar y moldear aún más ese mismo rasgo de personalidad.
Finalmente, Schwaba señaló que la personalidad parece ser relevante en casi cualquier ámbito que se examine. El investigador expresó su esperanza de que este trabajo motive a otros científicos a incorporar los rasgos de la personalidad en sus investigaciones. Como ejemplo, mencionó que las variantes asociadas al neuroticismo pueden predecir una mayor estancia hospitalaria, dato clave para médicos, mientras que las ligadas a la apertura a la experiencia se vinculan con los ingresos y la frecuencia de cambio de empleo, aspectos relevantes para el ámbito vocacional y laboral.





