Seúl, Corea del Sur – En una decisión histórica que sacude los cimientos de la democracia surcoreana, el ex presidente Yoon Suk Yeol ha sido condenado a cadena perpetua por su intento fallido de imponer la ley marcial en diciembre de 2024. El veredicto, dictado por el juez Jee Kui-youn del Tribunal del Distrito Central de Seúl, marca la culminación de una de las mayores crisis políticas que ha enfrentado Corea del Sur en décadas y establece un precedente contundente contra cualquier intento de socavar las instituciones democráticas del país.
Yoon fue destituido de su cargo tras un audaz y mal calculado intento de eludir a una legislatura controlada por la oposición. El 3 de diciembre de 2024, ordenó el despliegue de tropas para rodear la Asamblea Nacional y decretó la ley marcial, una medida que no se había visto en Corea del Sur en más de cuatro décadas. La imposición de la ley marcial evocó un pasado turbulento de gobiernos respaldados por militares, donde los decretos de emergencia eran utilizados para reprimir la disidencia y controlar a la población.
El decreto de Yoon otorgaba amplios poderes al ejecutivo, incluyendo la suspensión de actividades políticas, el control de los medios de comunicación y la autorización de arrestos sin orden judicial. Sin embargo, la medida duró apenas seis horas. Un quórum de legisladores, desafiando el bloqueo militar, logró reunirse y votar por unanimidad para revocar la ley marcial, frustrando el intento de Yoon de consolidar el poder en sus manos.
El juez Jee Kui-youn, al leer la sentencia, calificó las acciones de Yoon como un acto de rebelión, argumentando que el ex presidente movilizó a las fuerzas militares y policiales con el objetivo ilegal de tomar el control de la Asamblea Nacional, detener a políticos de la oposición y establecer un régimen sin control durante un período “considerable”. La decisión de enviar tropas a la Asamblea Nacional fue considerada un factor clave para determinar que la imposición de la ley marcial equivalía a un intento de rebelión contra el gobierno constitucional.
“Este tribunal considera que el propósito de las acciones (de Yoon) era enviar tropas a la Asamblea Nacional, bloquear el edificio de la Asamblea y arrestar a figuras clave, incluido el presidente de la Asamblea Nacional y los líderes tanto del partido gobernante como del partido de oposición, para impedir que los legisladores se reunieran para deliberar o votar”, declaró el juez Jee. “Está suficientemente establecido que pretendía obstaculizar o paralizar las actividades de la Asamblea para que no pudiera desempeñar adecuadamente sus funciones durante un período de tiempo considerable”.
Yoon fue suspendido de sus funciones el 14 de diciembre de 2024, tras ser sometido a un juicio político por la legislatura. La Corte Constitucional confirmó su destitución en abril de 2025. Desde julio pasado, ha permanecido bajo arresto mientras enfrenta múltiples cargos penales, siendo el cargo de rebelión el que conlleva la pena más severa.
La defensa de Yoon, encabezada por Yoon Kap-keun, ha denunciado el veredicto como “predeterminado” y ha acusado al sistema judicial de haber colapsado bajo la presión de los fiscales. El abogado argumentó que el fallo se basó únicamente en los argumentos de la fiscalía, sin considerar adecuadamente la defensa. Sin embargo, Yoon Suk Yeol, durante su declaración ante el tribunal, insistió en que el decreto de ley marcial tenía como único objetivo alertar al público sobre la supuesta parálisis del gobierno causada por la oposición progresista. Afirmó que estaba dispuesto a respetar la decisión de los legisladores si votaban en contra de la medida.
Los fiscales, por su parte, argumentaron que las acciones de Yoon excedían su autoridad constitucional, incluso bajo la ley marcial, y que su intención era claramente inutilizar a la legislatura e impedir que los legisladores revocaran la medida. Un fiscal especial incluso había solicitado la pena de muerte para Yoon, argumentando que sus acciones representaban una amenaza para la democracia del país.
El tribunal también condenó a varios exfuncionarios militares y policiales implicados en la implementación del decreto de ley marcial. Kim Yong Hyun, exministro de Defensa de Yoon, recibió una condena de 30 años de prisión por su papel central en la planificación y movilización del ejército. Además, el primer ministro Han Duck-soo fue condenado a 23 años de prisión por intentar legitimar el decreto, falsificar registros y mentir bajo juramento.
Este caso histórico recuerda a la condena original del exdictador militar Chun Doo-hwan en 1996, quien también fue condenado a muerte por su golpe de Estado de 1979 y la brutal represión de la revuelta prodemocrática de Gwangju en 1980. La pena de Chun Doo-hwan fue posteriormente reducida a cadena perpetua y fue liberado bajo un indulto presidencial en 1997. Murió en 2021.
Corea del Sur no ha ejecutado a un condenado a muerte desde 1997, lo que se considera una moratoria de facto sobre la pena capital debido a los crecientes llamamientos a su abolición.
La noticia del veredicto provocó manifestaciones tanto de simpatizantes como de detractores de Yoon frente al tribunal. Cientos de agentes de policía se desplegaron para mantener el orden, mientras los partidarios de Yoon gritaban consignas en su apoyo y los críticos exigían la pena de muerte. A pesar de la tensión, no se reportaron enfrentamientos importantes tras el anuncio del veredicto.
La condena a cadena perpetua de Yoon Suk Yeol representa un momento crucial para la democracia surcoreana. El veredicto envía un mensaje claro de que ningún individuo, incluso un ex presidente, está por encima de la ley y que cualquier intento de socavar las instituciones democráticas será castigado con todo el peso de la justicia. El futuro político de Corea del Sur, sin embargo, sigue siendo incierto, y la polarización política que condujo a esta crisis podría persistir en los próximos años.





