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Trump Declara la Paz… ¿A Su Manera?

La reunión se realizará en la sede del Instituto de Paz de Estados Unidos y el líder republicano prevé anunciar compromisos de más de 5.000 millones de dólares para la restauración del enclave palestino

Trump Declara la Paz… ¿A Su Manera?

El presidente Donald Trump inauguró hoy en Washington el “Consejo de Paz”, una nueva institución con foco inicial en Gaza, pero con ambiciones de expandirse a otros conflictos globales. La iniciativa, presentada como un paso crucial tras el alto el fuego negociado en octubre con la mediación de Estados Unidos, Qatar y Egipto, ha generado tanto expectativas como controversia, evidenciando un claro distanciamiento de Washington con las estructuras multilaterales tradicionales como las Naciones Unidas.

La reunión inaugural congregó a cerca de dos docenas de líderes y altos funcionarios de diversos países, con una notable presencia de aliados ideológicos de Trump. Sin embargo, la ausencia de importantes democracias europeas, tradicionalmente alineadas con las iniciativas estadounidenses, ha levantado interrogantes sobre el alcance real y la legitimidad del Consejo. Francia, Canadá y otros países clave optaron por no participar, mientras que Japón envió únicamente un enviado especial para asuntos de Gaza, sin comprometer una membresía plena.

El plan estadounidense se encuentra actualmente en su segunda fase, centrada en el desarme del grupo terrorista palestino Hamas, responsable del ataque del 7 de octubre de 2023 contra Israel que desencadenó la reciente ofensiva militar. Funcionarios estadounidenses, liderados por el negociador especial Steve Witkoff, aseguran que se están logrando avances y que Hamas enfrenta una creciente presión para abandonar las armas. Israel, por su parte, ha planteado restricciones estrictas, incluyendo la confiscación de armas personales, con un énfasis particular en los rifles AK-47, considerados por el primer ministro Benjamin Netanyahu como “el arma principal” que debe desaparecer.

Paralelamente, Trump ha anunciado compromisos de más de 5.000 millones de dólares para la reconstrucción de Gaza, devastada por años de conflicto. El ex magnate inmobiliario ha incluso planteado la posibilidad de desarrollar complejos turísticos en la zona, una propuesta que ha generado reacciones encontradas. La reunión también abordó la creación de una Fuerza Internacional de Estabilización, destinada a garantizar la seguridad en el territorio.

Un actor clave en esta iniciativa podría ser Indonesia, el país con mayor población musulmana del mundo, que ha expresado su disposición a enviar hasta 8.000 soldados si la misión se confirma. El presidente indonesio Prabowo Subianto, quien asistió al lanzamiento de la iniciativa en el Foro Económico Mundial en Davos el mes pasado, se encuentra entre los asistentes a la reunión en Washington.

En Gaza, se ha establecido un comité tecnocrático, encabezado por el ingeniero Ali Shaath, para gestionar la vida cotidiana del territorio como un paso hacia una nueva administración. Sin embargo, Hamas ha expresado su escepticismo ante el Consejo de Paz, exigiendo que se centre en obligar a Israel a “detener sus violaciones en Gaza” y levantar el prolongado bloqueo. El portavoz de Hamas, Hazem Qassem, ha criticado la iniciativa como un intento de eludir las responsabilidades de Israel.

La estructura del Consejo de Paz otorga a Trump un poder significativo, incluyendo el poder de veto sobre las decisiones del organismo y la posibilidad de permanecer al frente incluso después de dejar el cargo. Los países que aspiren a una membresía permanente deberán realizar una contribución financiera de 1.000 millones de dólares, en lugar de un mandato de dos años. Esta condición ha sido interpretada por algunos como un intento de asegurar el control estadounidense sobre la institución.

El lanzamiento del Consejo de Paz se produce en un contexto de creciente distanciamiento de Washington con las Naciones Unidas, marcado por recortes de financiación y la retirada estadounidense de organismos clave. La Casa Blanca justifica esta postura argumentando que las Naciones Unidas son ineficaces para abordar los desafíos globales y que se necesita una nueva plataforma para promover la paz y la seguridad.

Entre los asistentes a la reunión se encuentran el primer ministro húngaro Viktor Orbán y el presidente argentino Javier Milei, ambos conocidos por sus posturas políticas conservadoras y su alineación con Trump. También participa el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, quien busca obtener apoyo estadounidense en su disputa con India.

La ausencia de aliados históricos como Francia y Canadá, así como la crítica del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien calificó el proyecto como “una nueva ONU donde solo él es el dueño”, subrayan las divisiones y el escepticismo que rodean la iniciativa. Lula da Silva insistió en que el organismo debería limitarse a Gaza e “incluir un asiento para Palestina”.

La reunión se llevó a cabo en la sede del Instituto de Paz de Estados Unidos, una institución dedicada al estudio de la resolución de conflictos, lo que añade una capa de ironía a la controversia que rodea al Consejo de Paz. El futuro de la iniciativa y su impacto real en la resolución del conflicto en Gaza y otros focos de tensión global aún están por verse. La comunidad internacional observa con atención si el Consejo de Paz se convertirá en una herramienta efectiva para la paz o en un instrumento de la política exterior estadounidense.

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