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Comunidades del Departamento Central conmemoran el Día de los Fieles Difuntos con fe y tradición

Varias comunidades católicas del departamento Central conmemoraron a sus familiares y amigos fallecidos durante encuentros religiosos y el popular jopói.

Comunidades del Departamento Central conmemoran el Día de los Fieles Difuntos con fe y tradición

Las diversas comunidades católicas asentadas en el departamento Central se unieron en una jornada de profunda espiritualidad y recogimiento para conmemorar el Día de los Fieles Difuntos. A través de una serie de actividades religiosas y sociales, los feligreses rindieron homenaje a sus seres queridos que ya han partido, centrando sus celebraciones en el rezo del Santo Rosario, la celebración de la Santa Misa y el fortalecimiento de los vínculos comunitarios.

En el marco de estas celebraciones, el sentimiento de pérdida se transformó en un acto de fe y esperanza. El compartir entre los miembros de las comunidades estuvo especialmente marcado por la creación de altares, donde se dispusieron fotografías de los difuntos, permitiendo que las familias mantuvieran vivo el recuerdo de quienes ya no están presentes físicamente. Asimismo, estas jornadas estuvieron acompañadas por la práctica del jopói, reflejando la solidaridad y el apoyo mutuo entre los asistentes.

Uno de los puntos neurálgicos de la conmemoración fue la Parroquia Catedral de San Lorenzo. En este recinto sagrado, se llevó a cabo una Santa Misa dedicada exclusivamente a los Fieles Difuntos. La jornada adquirió una dimensión espiritual adicional con la recepción simultánea de las reliquias de San Francisco, un hecho que añadió solemnidad al encuentro religioso. La conducción de la celebración de la palabra estuvo a cargo del presbítero Marcos Will, párroco de la Parroquia Natividad de María de Guarambaré.

Durante su homilía, el Pbro. Marcos Will invitó a los presentes a realizar una reflexión profunda sobre la naturaleza de la muerte natural. El sacerdote instó a los fieles a alabar a Dios, subrayando que la vida debe ser comprendida como una gracia y un don divino. En sus palabras, el presbítero señaló que existen muchas personas que viven en un estado de reniego debido a la muerte de un ser querido, sin lograr alcanzar la reconciliación. Ante esto, propuso una visión alternativa basada en el ejemplo de San Francisco. Según Will, el santo mostró cómo afrontar el encuentro con la muerte sin temor, aclarando que el verdadero temor no debe centrarse en el fin de la vida terrenal, sino en la llamada "muerte segunda", que consiste en el alejamiento definitivo de Dios.

Paralelamente, en el barrio San Miguel de San Lorenzo, la comunidad de la Parroquia de San Miguel Arcángel también se congregó para honrar a sus difuntos. La Santa Misa fue presidida por el cura párroco de dicha parroquia, el Padre Pablino Villalba Morínigo. En su intervención, el sacerdote ofreció una perspectiva consoladora sobre la relación entre los vivos y los fallecidos, afirmando que los seres queridos que han partido también ejercen una labor de evangelización. Para el Padre Villalba Morínigo, es a través de estos vínculos afectivos que los fieles se acercan a Dios y encuentran el camino hacia la casa del Padre.

Para facilitar este acto de memoria, los colaboradores de la Parroquia San Miguel Arcángel organizaron un altar especial. Este espacio permitió que los asistentes pudieran colocar los retratos de sus familiares ausentes, integrándolos simbólicamente en la celebración. Durante el encuentro, se elevaron oraciones colectivas, pidiendo por el descanso eterno de todos los difuntos presentes en las imágenes y por todas aquellas personas que ya han partido.

La atmósfera de devoción se extendió también hasta Capiatá, específicamente en la comunidad de la Capilla de San Wenceslao. Siguiendo la tradición, los feligreses prepararon un altar adornado con fotografías de familiares y amigos fallecidos. En este lugar, los asistentes se dedicaron al rezo del Santo Rosario, elevando sus plegarias por el descanso de las almas de los difuntos.

Para cerrar la jornada en Capiatá, los integrantes de la comunidad participaron del tradicional chipá apó. Esta actividad, que se repite año tras año, consistió en la elaboración y posterior distribución de este alimento, el cual fue compartido entre todos los presentes, sellando así una jornada donde la fe religiosa y las costumbres locales se entrelazaron para brindar consuelo a quienes atraviesan el duelo.

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