La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) ha anunciado que dará marcha atrás a la adquisición de seis vehículos eléctricos destinados a funcionarios, una operación que representó una inversión total de 4 millones 922 mil pesos. Tras una serie de protestas y paros estudiantiles, la institución ha determinado que la totalidad de los recursos recuperados a través de la venta de estas unidades será redireccionada al programa de becas institucionales.
Esta decisión fue comunicada por el rector general, Gustavo Pacheco López, quien reconoció que la compra de los automóviles generó una profunda indignación entre la comunidad universitaria. El malestar surgió principalmente debido a que la adquisición se llevó a cabo en un contexto donde el alumnado demanda urgentemente mejoras en la infraestructura, el equipamiento y la provisión de servicios básicos en los diversos planteles de la universidad.
En un pronunciamiento oficial dirigido tanto a la comunidad universitaria como a la opinión pública, el rector admitió que, si bien la compra de los vehículos estuvo sustentada en criterios técnicos, financieros y ambientales, el análisis previo no consideró con la profundidad necesaria la sensibilidad social del momento. Al respecto, el funcionario expresó: “Entendemos el agravio experimentado por nuestra comunidad”.
Sobre los detalles de la operación, se informó que los seis vehículos eléctricos, pertenecientes a dos marcas distintas, fueron adquiridos durante el segundo trimestre de 2026 por dependencias adscritas a la Rectoría General. El costo promedio de cada unidad fue de 820 mil 398 pesos.
Inicialmente, la Rectoría había defendido la legalidad y eficiencia de la operación. Se argumentó que el precio promedio de los vehículos se encontraba un 6 por ciento por debajo del tope autorizado por la normatividad universitaria vigente. Asimismo, se sostuvo que la modalidad de compra por unidad había resultado ser la opción más económica en comparación con el arrendamiento o la adquisición de una flotilla completa.
No obstante, ante el clima de inconformidad, Gustavo Pacheco López anunció la implementación de tres medidas concretas para atender las demandas y modificar las reglas sobre el uso de los recursos institucionales. La primera medida consiste en iniciar el proceso de desincorporación de los seis automóviles para destinar íntegramente el dinero recuperado al financiamiento de becas para los estudiantes.
La segunda medida implica la suspensión del Acuerdo 03/2026, el cual regula la adquisición de vehículos institucionales. Esta suspensión entrará en vigor a partir del 2 de noviembre y se mantendrá hasta que se publiquen las modificaciones correspondientes a dicho reglamento.
Como tercera acción, el rector anunció una revisión exhaustiva del Acuerdo 11/2024. El objetivo de esta revisión es vincular las medidas de austeridad y los ahorros presupuestales directamente con la mejora de servicios universitarios críticos. Entre las áreas prioritarias que se pretenden atender se encuentran los sanitarios, los servicios de alimentación, las actividades deportivas y las bibliotecas.
En el marco de estas declaraciones, el rector reconoció que la decisión de renovar el parque vehicular con automóviles eléctricos también careció de mecanismos explícitos de articulación con la planeación institucional de la universidad.
Finalmente, Pacheco López informó que ha presentado ante la Secretaría General su voluntad anticipada, expresa e irrevocable de no adquirir ningún vehículo institucional al término de su gestión, reforzando así el compromiso de austeridad.
Este conflicto se suma a un historial de inconformidades expresadas por estudiantes de las distintas unidades académicas de la UAM. El sector estudiantil ha exigido reiteradamente mejores condiciones para el desarrollo de sus actividades académicas, haciendo hincapié en la necesidad de atender las deficiencias estructurales y de servicios que afectan la vida cotidiana en los planteles.





