Un accidente aéreo catastrófico se registró la tarde del domingo 2 de noviembre en el condado de Palm Beach, Florida, cuando un avión privado Learjet 60 se estrelló violentamente sobre la avenida Military Trail. La aeronave, que realizaba un trayecto desde Austin, Texas, con destino a la isla de Eleuthera en las Bahamas, descendió en picada a una velocidad estimada de hasta 27,000 pies por minuto, provocando una explosión masiva que dejó un cráter profundo en el pavimento de la vía.
El impacto ocurrió en una zona residencial suburbana, situada a pocos kilómetros del aeropuerto de West Palm Beach y a una distancia de 14 kilómetros del complejo Mar-a-Lago. La colisión generó una densa bola de fuego que afectó a una comunidad vecina habitada mayoritariamente por familias hispanas. Según los reportes, el siniestro dejó un saldo de nueve personas fallecidas y una persona lesionada en la pierna en tierra tras el impacto.
Ante la magnitud del evento, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, calificó el suceso como un "accidente aéreo catastrófico". Actualmente, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) lidera las indagaciones en el lugar. Los peritos federales centran sus análisis en los restos de la aeronave, los cuales quedaron esparcidos a lo largo de viviendas adyacentes y campos deportivos. Esta dispersión de escombros ha llevado a los investigadores a plantear que la estructura del avión podría haber comenzado a romperse antes de tocar tierra.
De acuerdo con información difundida por la cadena CNN, la tripulación había atravesado una zona de tormentas minutos antes del descenso. En los registros se notificaron temperaturas exteriores de 47 grados bajo cero centígrados, así como la formación de hielo en la nave y turbulencia moderada mientras volaban a una altitud de 35,000 pies.
El análisis de las comunicaciones de radio, obtenidas a través del control de tráfico aéreo y la plataforma LiveATC.net, revela que el avión perdió la estabilidad de manera abrupta inmediatamente después de que la tripulación solicitara autorización para ascender a los 37,000 pies. En un periodo inferior a los 30 segundos, la aeronave inició un descenso fuera de control que superó los límites operacionales de la máquina antes de perderse el contacto.
Las transmisiones de emergencia emitidas al Centro de Control de Tráfico Aéreo de Miami capturaron la desesperación en la cabina, donde se escuchó el grito: "¡Estamos en una situación de exceso de velocidad, descendiendo a 20,000 pies por minuto!". Expertos en seguridad operacional e inspectores de aviación consultados por CNN confirmaron, mediante el análisis de cámaras de seguridad de la zona, que la caída fue vertical y sin capacidad de maniobra.
La identidad de las nueve víctimas ha sido confirmada a través de declaraciones de familiares y reportes de medios. Entre los fallecidos se encontraba el empresario tecnológico Adam Robinson y su esposa, Helen Sharp, quien era artista plástica y profesional de las relaciones públicas. También perdieron la vida sus dos hijos menores: Emma, de 4 años, y Charlie, de 2 años, además de Anita Maria Cetina, la cuidadora de los niños. El grupo de pasajeros se completaba con Rachael Reed y Charmi Fehr, personas cercanas a la familia.
Dudley Sharp, padre de Helen, expresó en entrevista con el Palm Beach Post que en el avión viajaban su hija, su yerno y sus dos nietos. Por su parte, Anthony Robinson, familiar de Adam, ratificó la identidad de las víctimas mediante un comunicado conjunto publicado en redes sociales.
La tripulación estaba compuesta por el piloto Jeffery Gregory y la copiloto Nathalia Filgueiras. Filgueiras, una aviadora de origen brasileño y residente en Florida, tenía 20 años al momento del accidente. Había obtenido su licencia de piloto privado a los 17 años mientras cursaba la escuela secundaria y contaba con más de 1,300 horas de vuelo. Su madre, Camila Corteleti, declaró al New York Post que su hija estaba viviendo su sueño, aunque sabía que la aviación podía arrebatarle la vida.
El impacto destrozó la calzada de Military Trail y bloqueó los accesos principales a un parque de casas móviles cercano con escombros incendiados. Joel Flores, comisionado del condado de Palm Beach, informó a la agencia EFE que aproximadamente 400 residentes, predominantemente hispanos, fueron evacuados a refugios temporales. El comisionado explicó que el desplazamiento fue necesario debido a que la zona fue declarada escena del crimen para facilitar la recolección de evidencias por parte de los peritos federales.

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