Masatoshi Kumagai, director ejecutivo del conglomerado tecnológico japonés GMO, ha lanzado una severa advertencia sobre la evolución de las amenazas informáticas impulsadas por la inteligencia artificial (IA). Durante una rueda de prensa celebrada en Tokio, Kumagai alertó que el avance de esta tecnología ha transformado la naturaleza de los ciberataques, incrementando drásticamente su capacidad destructiva y su alcance.
Para hacer comprensible la gravedad de la situación, el CEO utilizó una analogía bélica, afirmando que, mientras que anteriormente los ciberataques eran comparables a "pistolas", en la actualidad se han convertido en "ametralladoras". Asimismo, señaló que la transición ha pasado de ser una serie de "bombardeos de precisión" a "bombardeos masivos". Con la voz quebrada por las lágrimas, Kumagai subrayó que las filtraciones de información ocurren diariamente debido al desarrollo de la IA, asegurando que los casos que se hacen públicos representan únicamente "la punta del iceberg".
Esta declaración se produce en un contexto crítico para GMO, tras confirmarse un acceso no autorizado a su servicio en la nube que resultó en una filtración masiva de datos de clientes. El directivo reconoció que el sistema afectado presentaba fallos de seguridad sobre los cuales la empresa ya había sido alertada previamente. Ante la crisis, Kumagai informó que se negó a ceder ante las exigencias de los atacantes, quienes solicitaron un pago de aproximadamente 50 millones de dólares, argumentando que los criminales utilizan la IA como una herramienta para amenazar vidas, empresas y a la sociedad en general.
Como consecuencia de la deficiente respuesta corporativa ante el incidente, el conglomerado anunció recortes salariales para sus altos cargos. Tanto Kumagai como otros ejecutivos verán reducidos sus sueldos entre un 20% y un 30% durante un periodo de tres meses. Previamente, a finales de octubre, la compañía había confirmado la brecha de seguridad y anunció un pago compensatorio de unos 28 euros para cada cliente afectado, mientras instaba al Gobierno a tomar medidas preventivas, llegando a afirmar que Internet se encuentra "al borde del colapso" por la IA.
Aunque los directivos de GMO evitaron atribuir formalmente la autoría del ataque debido a que la investigación sigue en curso, la agencia de noticias Kyodo indicó que varias direcciones IP utilizadas en la operación coinciden con un grupo de hackers norcoreano. Esta pista se alinea con tendencias globales recientes; el FBI estadounidense atribuyó recientemente al grupo norcoreano TraderTraitor el robo de 6.300 millones de dólares a Binance, la plataforma de intercambio de criptomonedas más grande del mundo.
El alcance de las capacidades cibernéticas del régimen de Kim Jong-un ha quedado nuevamente en evidencia. Según Alec Zebrick, gerente senior de servicios globales de Chainalysis, las operaciones de robo de criptomonedas de Corea del Norte se han transformado en una amenaza multimillonaria, migrando hacia un menor número de ataques pero con robos significativamente mayores. Los datos revelan que los ataques atribuidos a grupos norcoreanos concentraron casi el 89% del valor mundial robado en criptomonedas hasta el 29 de octubre de este año, una cifra drásticamente superior al 15% registrado en 2021. En el mismo periodo, las pérdidas medias por ciberataque atribuidos a Pyongyang casi se cuadruplicaron, alcanzando los 185,65 millones de dólares.
Expertos señalan que el Estado norcoreano utiliza estos fondos para eludir sanciones internacionales y financiar sus programas armamentísticos, siendo las armas de destrucción masiva una prioridad absoluta. El Ejército surcoreano estimó en 2024 que Corea del Norte cuenta con unos 8.400 efectivos dedicados a operaciones cibernéticas. Lee Ho-ryung, investigadora del Instituto Surcoreano de Análisis de Defensa (KIDA), destacó que, aunque sus capacidades generales sean de nivel intermedio, el país podría considerarse el primero del mundo en ataques informáticos relacionados con actividades ilícitas y robo financiero.
La magnitud del cibercrimen como fuente de ingresos es abrumadora: mientras las exportaciones norcoreanas en 2025 ascendieron a 470 millones de dólares, el solo robo a Binance alcanzó los 6.300 millones. Este patrón de ataques incluye antecedentes como el caso de Sony Pictures en 2014 y robos en plataformas como Upbit, Bybit y Bitget. En cuanto a Binance, la firma aseguró haber reservado más de 6.340 millones de dólares para cubrir las pérdidas y haber repuesto ya el 95% de los activos sustraídos, tras congelar unos 3.000 millones de dólares de los fondos robados.






