¿Sabías que la preparación nutricional para un embarazo debe comenzar mucho antes de la concepción? La nutricionista Adriana Hamer advierte que este proceso debe iniciar al menos tres meses antes de buscar un bebé para optimizar la fertilidad y preparar el endometrio, el tejido donde se implanta el embrión.
Según la especialista, una dieta completa debe incluir proteínas, hidratos de carbono no refinados y grasas de buena calidad. Hamer compara las proteínas con una pared y los aminoácidos con los ladrillos esenciales; una ingesta insuficiente podría dificultar la formación de estructuras necesarias para el desarrollo del bebé.
En este sentido, el ácido fólico es fundamental desde la etapa preconceptiva para prevenir la espina bífida y la fisura labio alveolo palatina. Asimismo, la vitamina D cumple un rol preventivo frente al parto prematuro y la preeclampsia. Entre los alimentos recomendados destacan la carne vacuna, el pollo, el pescado, las legumbres y el huevo, el cual aporta colina para el sistema nervioso central.
La experta es enfática en una premisa: "No hay que comer por dos, hay que comer para dos". Esto implica ajustar la calidad y cantidad de nutrientes, incrementando entre 250 y 300 calorías según la demanda energética de cada etapa. Es vital eliminar el alcohol, el cigarrillo y evitar ultraprocesados o pescados con alto mercurio, como el pez espada y el atún rojo.
Finalmente, para el posparto, Hamer sugiere que la prioridad no sea el descenso de peso, sino la salud y el fortalecimiento del sistema inmunológico. Para favorecer la lactancia, recomienda semillas de zapallo, sésamo, chía, lino y una hidratación suficiente.
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