Las enfermedades cardiovasculares representan el 32% de las muertes globales. Para enfrentar este escenario, el Precongreso ICBA 2026 reunió en Buenos Aires a especialistas locales e internacionales, con la participación de la Cleveland Clinic, Cedars Sinai y el Hospital Garrahan.
Uno de los ejes centrales fue la organización de las redes de atención para el infarto. El doctor Alberto Alves de Lima explicó que, mientras la mortalidad general ronda el 9%, en sistemas coordinados esta cifra puede reducirse al 2% o 3%. Además, destacó que el traslado en ambulancia reduce la mortalidad en un 30%, evitando el riesgo de que los pacientes lleguen al hospital por sus propios medios.
La innovación tecnológica también estuvo presente con el análisis del rol de la inteligencia artificial en el diagnóstico y el estudio de la lipoproteína(a) como factor de riesgo hereditario. Sobre la estenosis carotídea, la doctora Ana Casanegra presentó los resultados del estudio CREST-2, donde el tratamiento médico intensivo logró que más del 94% de los pacientes permanecieran sin ACV ni muerte durante cuatro años.
Sin embargo, la conclusión más contundente fue la importancia de la prevención temprana. Los expertos subrayaron que la vida saludable debe comenzar desde la infancia, controlando factores como la hipertensión, el tabaquismo, la diabetes y la obesidad antes de que aparezca la enfermedad.
Finalmente, la cardióloga Adriana Aranda señaló que el tratamiento debe basarse en la edad biológica y la fragilidad del paciente, priorizando la calidad de vida y la funcionalidad. El desafío actual no es solo sumar tecnología, sino integrar una atención sanitaria que hoy se encuentra fragmentada para mejorar la longevidad de la población.
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