Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular, ha endurecido significativamente su discurso este viernes tras el grave accidente ferroviario ocurrido en Toledo, que ha dejado un saldo trágico de al menos 69 personas fallecidas. El líder de la oposición ha responsabilizado directamente al Gobierno de España por el siniestro, argumentando que la tragedia es la consecuencia directa de no haber renovado un sistema de seguridad que ya se consideraba obsoleto.
Según los datos expuestos por el dirigente popular, el incidente comenzó con la caída del sistema de seguridad LZB. Tras este fallo técnico, todo apunta a que se produjeron errores críticos de comunicación al momento de retomarse la marcha de los trenes, lo que culminó en el choque. Ante esta situación, Feijóo ha sido tajante al reclamar dimisiones inmediatas en los niveles más altos del Ejecutivo, señalando específicamente al ministro de Transportes, Óscar Puente, y al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El líder del PP ha advertido que, en caso de que no se produzcan estas renuncias, la responsabilidad será dirimida por los ciudadanos en las urnas, haciendo referencia explícita a la cita electoral del 29-N.
En el inicio de su comparecencia, Núñez Feijóo subrayó que la prioridad absoluta debe ser la atención a las víctimas y la búsqueda de explicaciones claras. El político insistió en que las familias afectadas y la sociedad española requieren respuestas concretas y certezas dentro del caos actual, afirmando que las meras declaraciones políticas son insuficientes. En este contexto de dolor, el presidente del PP ha dedicado unas palabras para recordar a la exministra de su formación, Fátima Báñez, cuyo fallecimiento fue confirmado este jueves como una de las víctimas del accidente.
La intervención de Feijóo no ha sido improvisada, sino que ha sido precedida por una reunión con un grupo de 15 expertos en seguridad ferroviaria que actúan como asesores del partido. El líder popular ha destacado que estas personas poseen décadas de experiencia dedicadas a las infraestructuras y la seguridad, y que conocen a fondo los protocolos y los riesgos asociados. Según Feijóo, en un momento de crisis técnica como este, es fundamental que sean los expertos y "los que saben" quienes tomen la palabra para analizar lo ocurrido.
Uno de los puntos más críticos de su declaración ha sido el rechazo a considerar el accidente como el resultado de un error individual. Feijóo ha sostenido que este hecho se produce nueve meses después del accidente de Adamuz y que sigue la misma línea de incidencias, averías, retrasos y advertencias previas. Para el presidente del PP, lo ocurrido en Toledo no puede verse como un hecho aislado ni reducirse a una fatalidad inevitable o a un fallo personal. Ha calificado de "cobarde e inmoral" la acción de señalar a una sola persona cuando existen fallos en cadena, asegurando que la solución no es "taparse los ojos", sino saber ejecutar las medidas necesarias.
El dirigente popular ha sido especialmente contundente al cuantificar la responsabilidad del Gobierno en términos humanos. Ha denunciado que 46 personas murieron en Adamuz debido a un mantenimiento deficiente y que, al menos, otras 69 han perdido la vida en Toledo porque el Gobierno no renovó un sistema de seguridad obsoleto en el momento oportuno. A juicio de Feijóo, este impacto no se limita solo a las víctimas directas y los heridos, sino que ha provocado una quiebra de la confianza de millones de españoles en el sistema ferroviario nacional.
Finalmente, Feijóo ha reclamado que se depuren todas las responsabilidades, tanto en el ámbito jurídico a través de los tribunales como en el plano político. Ha criticado que las personas que estaban al frente antes del accidente de Córdoba sigan manteniendo sus puestos después de la tragedia de Toledo. En sus palabras, quien haya faltado a su deber de gestión en el Ministerio de Transportes debe cargar con las consecuencias, pero con mayor motivo quien lo nombró y decidió mantenerlo en su cargo.





