Kamala Harris ha llegado a Georgia con un mensaje directo y contundente: es momento de activar el poder del pueblo. En un acto electoral realizado en Macon, la exvicepresidenta reconoció que el último año y medio ha sido difícil para muchos, describiendo un abanico de emociones que incluye la ira, la tristeza, la depresión, la frustración y una profunda sensación de impotencia y desesperanza. No obstante, Harris aseguró que ese momento ha terminado.
Durante su intervención, Harris señaló que los padres fundadores de los Estados Unidos previeron la llegada de una situación en la cual un mandatario intentaría someter a los demás poderes del Estado. Ante lo que calificó como una tiranía, hizo un llamado urgente a votar en las próximas elecciones legislativas del 3 de noviembre.
Georgia se perfila como un estado decisivo para la llamada “ola demócrata” que pronostican algunas encuestas. En este escenario, los demócratas buscan asegurar la reelección del senador Jon Ossoff, un escaño clave para disputar el control de la Cámara Alta. Asimismo, aspiran a que Keisha Lance Bottoms alcance la gobernación, lo que la convertiría en la primera mujer y primera afroamericana en ocupar ese cargo en Georgia.
A nivel nacional, el panorama muestra una probable victoria de la oposición demócrata en la Cámara de Representantes y la posibilidad de arrebatar la mayoría del Senado a los republicanos, impulsados por el descontento ciudadano ante la inflación y la guerra de Irán.
La actividad electoral en Georgia ha sido intensa. Mientras Trump visitó el estado la semana pasada para movilizar a su base, el expresidente Barack Obama también participó en la campaña demócrata. Por su parte, Harris no descarta volver a aspirar a la Presidencia en el año 2028.
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