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La edad media del coche en España supera los 15 años: los tres fallos críticos que causan el suspenso en la ITV

La edad media de los coches en nuestro país supera ya los 15 años, y a esa edad los coches tienen ya muchas posibilidades de caer en la ITV por defectos en tres áreas principales

Audionoticia

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La edad media del coche en España supera los 15 años: los tres fallos críticos que causan el suspenso en la ITV

El parque automovilístico en España atraviesa un proceso de envejecimiento evidente. Según los datos más recientes, la antigüedad media de los vehículos en el país ha superado ya los 15 años, situándose concretamente en los 15,2 años. Esta realidad plantea un desafío significativo para la seguridad vial y el mantenimiento mecánico, ya que, aunque un vehículo antiguo puede mantenerse en perfectas condiciones, el paso del tiempo inevitablemente deja huellas en componentes clave que son fundamentales para la circulación segura.

Para comprender mejor los riesgos asociados a esta edad media, la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV) ha analizado los defectos más recurrentes. Los resultados revelan que casi dos de cada tres defectos graves detectados en coches con más de 15 años se concentran en tres áreas principales. Estos fallos no solo representan un obstáculo para obtener la pegatina de la ITV, sino que impactan directamente en la seguridad del conductor y de los demás usuarios de la vía.

En primer lugar, el alumbrado y la señalización se posicionan como la principal causa de suspensos, concentrando el 23,1% de los defectos graves. Esta categoría abarca desde el problema más sencillo, como una bombilla fundida, hasta fallos más complejos en el cableado o los fusibles. La relevancia de este apartado reside en que una iluminación deficiente reduce la visibilidad del conductor y, lo que es más crítico, dificulta que el resto de conductores puedan ver el vehículo o anticipar sus maniobras, especialmente cuando fallan los intermitentes. Un aspecto destacable es que muchos de estos errores podrían evitarse con una revisión rápida en el garaje o en la calle minutos antes de acudir a la inspección.

El segundo punto crítico son las emisiones contaminantes, responsables del 22,3% de los defectos graves. A diferencia del alumbrado, los fallos en este apartado suelen ser invisibles para el usuario medio. El deterioro con el tiempo de piezas como el catalizador, la válvula EGR o el filtro de partículas puede provocar que el coche deje de cumplir las normativas ambientales. El riesgo aquí es doble: por un lado, el coche puede parecer funcionar con normalidad mientras supera los límites de emisiones y, por otro, el coste de reparación de estos componentes suele ser considerablemente más elevado que el de una revisión preventiva. No obstante, existen señales de alerta, como el humo excesivo visible a través del espejo retrovisor, que no deben ser ignoradas.

En tercer lugar, los defectos relacionados con los ejes, las ruedas, los neumáticos y la suspensión representan el 20,1% de los suspensos en vehículos de más de 15 años. El desgaste en estos componentes altera directamente el comportamiento dinámico del automóvil. Unos neumáticos en mal estado reducen drásticamente la adherencia, mientras que unos amortiguadores deteriorados comprometen la estabilidad del vehículo y aumentan la distancia necesaria para frenar totalmente. Estos elementos sufren el desgaste natural de los kilómetros recorridos y el impacto constante de los baches, requiriendo una vigilancia que vaya más allá de una simple inspección visual rápida.

Además de estos tres pilares, los frenos también representan un riesgo considerable, concentrando el 11,4% de los defectos graves. El desgaste de discos y pastillas es decisivo en situaciones de emergencia donde detener el vehículo de forma inmediata es la única opción para evitar un accidente.

La gravedad de estos descuidos se refleja en las estadísticas de siniestralidad. Un estudio realizado por la Fundación Línea Directa indica que los turismos de 15 años o más concentran el 42,9% de los vehículos con fallos implicados en accidentes con víctimas. En contraste, en los vehículos de hasta cuatro años, esta proporción desciende al 16%. Estos datos subrayan que el problema no es la edad del coche per se, sino el mantenimiento.

Tener un coche antiguo no implica obligatoriamente circular en un vehículo inseguro, ya que el estado de conservación es el factor determinante. El peligro real surge cuando los conductores deciden ignorar pequeños fallos mecánicos para evitar gastos, transformando descuidos menores en averías graves que pueden derivar en accidentes. La recomendación final es clara: no esperar a la fecha de la ITV para verificar el estado del coche. Revisar las luces, controlar el desgaste de los neumáticos y atender cualquier aviso mecánico son acciones sencillas que ahorran tiempo, dinero y, sobre todo, protegen la vida.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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