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Un raro esqueleto de Nanotyrannus se vende por 47,3 millones de dólares en Nueva York

Un raro esqueleto de Nanotyrannus, un pariente de menor tamaño del T. rex, se ha vendido en una subasta de Sotheby’s en Nueva York por US$ 47,3 millones, tras una puja de 12 minutos entre seis interesados.

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Un raro esqueleto de Nanotyrannus se vende por 47,3 millones de dólares en Nueva York

En una sesión de subastas marcada por la alta competitividad, un excepcional esqueleto de Nanotyrannus, un pariente de menor tamaño que el conocido Tyrannosaurus rex, fue adjudicado por un monto de 47,3 millones de dólares. La venta tuvo lugar en la casa de subastas Sotheby’s, en Nueva York, donde el ejemplar fue el centro de una intensa puja que duró 12 minutos y en la cual participaron seis interesados.

El fósil, que ha sido apodado como "Jodi", representa una pieza de gran valor para la paleontología, ya que es uno de los tres únicos esqueletos de Nanotyrannus relativamente completos que se conocen actualmente en la ciencia. La cifra final de la venta superó drásticamente las estimaciones iniciales, que situaban el valor del espécimen entre los 6 y los 9 millones de dólares. Con este resultado, la transacción quedó muy cerca de alcanzar el récord de subasta para un fósil, marca establecida en julio pasado con la venta de "Gus", un esqueleto de T. rex que se vendió por 50,1 millones de dólares.

En cuanto a sus dimensiones, Jodi posee una altura de 9,6 pies (aproximadamente 2,9 metros) y una longitud de 19,6 pies (unos 6 metros), lo que significa que mide poco más de la mitad que Gus. Los expertos sugieren que la escasez de ejemplares similares en el mercado pudo haber sido un factor determinante para elevar el precio final de venta a niveles tan elevados.

Desde el punto de vista científico, el Nanotyrannus es una especie que ha generado intensos debates dentro de la comunidad paleontológica. Durante mucho tiempo, se discutió si se trataba de una especie distinta o simplemente de ejemplares juveniles de Tyrannosaurus rex. No obstante, recientemente los investigadores han comenzado a inclinarse por la postura de que el Nanotyrannus es, efectivamente, un dinosaurio distinto.

Según la información proporcionada por Sotheby’s, el ejemplar se encuentra en un estado de conservación excepcional. El esqueleto está compuesto por 191 elementos óseos y destaca por incluir un cráneo que se describe como "prácticamente completo". Además, basándose en el desarrollo óseo y su tamaño general, la casa de subastas ha catalogado a Jodi como un ejemplar adulto.

El origen del fósil se remonta a 2019, cuando fue descubierto por Jodi Pierson, una ganadera de Montana que dio nombre al espécimen. La excavación estuvo a cargo de Clayton Phipps, un paleontólogo comercial conocido en el sector como el “Dinosaur Cowboy” (Vaquero de los Dinosaurios). El hallazgo ocurrió en la Formación Hell Creek, un yacimiento paleontológico fundamental que se extiende por Montana, Wyoming y las Dakotas. Esta zona es históricamente relevante, ya que en 1902 se encontró allí uno de los primeros esqueletos de T. rex, basándose en los fósiles de esa región para nombrar a la especie.

Clayton Phipps tiene un historial vinculado a esta zona; en 2006, desenterró cerca del lugar donde se halló a Jodi los denominados “Dinosaurios en duelo” (Dueling Dinosaurs). Esta pieza, que actualmente reside en el Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte, muestra a un Triceratops y un tiranosaurio más pequeño —identificado ahora como Nanotyrannus— aparentemente trabados en combate. El tercer esqueleto conocido de Nanotyrannus es "Jane", otro ejemplar procedente de Hell Creek que se conserva en el Museo de Historia Natural Burpee en Rockford, Illinois.

Para la venta, los huesos faltantes de Jodi fueron sustituidos por elementos esculpidos y fabricados a medida mediante tecnología de impresión 3D. Un detalle relevante de la subasta es que el fósil se ofreció con “derechos plenos”, lo que implica que no contiene elementos protegidos por derechos de autor de otros dinosaurios. Esto permite que el nuevo propietario, cuya identidad se mantiene en el anonimato, pueda crear y vender réplicas del esqueleto a coleccionistas o museos.

A pesar del éxito comercial, la venta ha provocado fuertes críticas entre la comunidad científica. Los expertos argumentan que estas transacciones retiran especímenes cruciales del ámbito público y los alejan de la investigación académica. Steve Brusatte, profesor de paleontología y evolución en la Universidad de Edimburgo, expresó su desolación ante la posibilidad de que uno de los mejores esqueletos de una especie recién confirmada termine oculto en una colección privada en lugar de inspirar al público en un museo.

Por su parte, David Hone, paleontólogo y profesor de zoología en la Universidad Queen Mary de Londres, manifestó su sorpresa por el precio final y advirtió sobre la posible existencia de una “burbuja de precios” en el mercado de dinosaurios. Hone señaló que es muy difícil valorar el potencial científico de un espécimen sin un estudio verificado por expertos y lamentó que, al quedar en manos privadas, el ejemplar quede efectivamente fuera del ámbito científico.

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