Un grupo de ex ministros de Relaciones Exteriores de América Latina y Centroamérica ha emitido un llamado urgente a los gobiernos de la región para coordinar una postura diplomática común en el proceso de selección del próximo Secretario General de las Naciones Unidas. A través de una carta conjunta, los ex diplomáticos advirtieron que la región se encuentra ante una “oportunidad histórica” de liderar el organismo, pero que dicha posibilidad corre riesgo debido al empantanamiento del proceso y la aparición de nuevas candidaturas.
La misiva, que cuenta con las firmas de ex cancilleres argentinos como Susana Malcorra, Rafael Bielsa y Jorge Taiana, enfatiza la importancia de que América Latina y el Caribe asuman el liderazgo de la Secretaría General. Los firmantes recuerdan que, basándose en el principio de rotación geográfica —una práctica no escrita dentro de la ONU—, correspondería a la región ocupar el cargo en el próximo periodo. En este sentido, subrayaron que el único secretario general latinoamericano en la historia de la organización fue el peruano Javier Pérez de Cuéllar.
El clima de urgencia se ha intensificado tras la reciente nominación de Lana Nusseibeh, ministra de Estado de Asuntos Exteriores de Emiratos Árabes Unidos, quien se suma a la carrera para suceder a António Guterres. Esta jugada diplomática del país del golfo Pérsico ha encendido las alarmas en la región, ya que la elección se encontraba dividida entre tres perfiles latinoamericanos con posibilidades reales: la costarricense Rebeca Grynspan, quien actualmente mantiene el liderazgo; la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett; y el argentino Rafael Grossi.
En la carta, los ex ministros argumentan que América Latina y el Caribe poseen las condiciones ideales para aportar una perspectiva valiosa ante las tensiones globales actuales. Resaltan la larga tradición de la región en la resolución pacífica de controversias, el diálogo y la negociación. Específicamente, reivindican el compromiso con la desnuclearización plasmado en el Tratado de Tlatelolco y la participación fundamental de la región en la redacción de la Carta de las Naciones Unidas.
A pesar de reconocer que la historia regional ha estado marcada por desigualdades, desafíos pendientes y periodos de autoritarismo, los ex cancilleres sostienen que las aspiraciones de sus pueblos siguen centradas en la democracia, los derechos humanos, la paz y el desarrollo sostenible. Según el documento, en un contexto mundial definido por la proliferación de conflictos armados, la crisis climática y transformaciones tecnológicas profundas, la ONU requiere un liderazgo capaz de reconstruir la confianza y fortalecer la cooperación multilateral.
La declaración señala que la región ha presentado seis candidaturas con perfiles diversos, lo que demuestra la riqueza de sus capacidades, pero también la necesidad de una visión estratégica. Por ello, instan a los gobiernos actuales y a los representantes de la región en el Consejo de Seguridad a superar las diferencias e intereses particulares para construir un consenso regional. Los firmantes recalcan que este esfuerzo requiere consultas rápidas y coordinación diplomática inmediata ante la aceleración del proceso de selección.
Asimismo, el mensaje se extiende a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, solicitándoles actuar con objetividad y sentido de responsabilidad colectiva, dejando de lado intereses particulares para fortalecer una organización más representativa.
La situación actual es compleja, ya que faltan poco más de dos meses para que el mandato de António Guterres concluya el 31 de diciembre. Hasta el momento, no existe un candidato con apoyos suficientes para superar las divisiones en el Consejo de Seguridad, órgano encargado de recomendar un aspirante a la Asamblea General.
Los datos de la última votación informal, realizada el 16 de octubre, muestran que Rebeca Grynspan lidera con nueve votos favorables, cinco en contra y uno sin opinión. No obstante, dos de los votos negativos provienen de los miembros permanentes del Consejo, quienes poseen poder de veto. Una situación similar enfrentan Rafael Grossi y Carolyn Rodrigues-Birkett, quienes también recibieron dos votos negativos de las potencias permanentes (Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia). Con la incorporación de Lana Nusseibeh y la presencia del ugandés Olara Otunnu, la carrera por la Secretaría General se vuelve aún más competitiva y fragmentada.






