Estados Unidos se encuentra en la recta final hacia las elecciones de mitad de mandato, programadas para el próximo 3 de noviembre, en una contienda donde se definirá el control del Congreso. Actualmente, los republicanos mantienen una mayoría ajustada de 218-214 en la Cámara de Representantes y de 53-47 en el Senado. Para revertir esta situación, el Partido Demócrata necesita obtener cuatro escaños netos en cada cámara, un escenario que las encuestas consideran probable.
En este contexto, el presidente Donald Trump ha intensificado sus actividades de campaña, visitando bastiones republicanos como Misisipi. Durante un mitin en Corinth, el mandatario mostró su respaldo a la candidata al Senado Cindy Hyde-Smith, quien mantiene una ventaja ajustada de tres puntos porcentuales frente al demócrata Scott Colom, aunque un 9% de los votantes permanece indeciso.
Uno de los ejes centrales de los mítines republicanos ha sido la economía, específicamente el alto precio de la gasolina. Donald Trump y el vicepresidente JD Vance han culpado a los demócratas de crear las condiciones actuales. Trump afirmó en Misisipi que el precio del petróleo es más bajo que durante las administraciones de Joe Biden y Barack Obama. Sin embargo, datos de la Administración de Información Energética (EIA) contradicen estas afirmaciones: el barril cotiza actualmente en torno a los 102 dólares, mientras que el promedio anual fue de 79,31 dólares bajo Biden y de 76,68 dólares durante los mandatos de Obama.
En el ámbito legal, la administración de Trump ha enfrentado revéses en California. La Corte de Apelaciones del Noveno Circuito rechazó una solicitud de emergencia del Departamento de Justicia que buscaba apartar más de 20.000 registros electorales de presuntos no ciudadanos mientras se verificaba su estatus. El fiscal general de California, Rob Bonta, calificó la medida como un intento de "generar desconfianza" y sembrar dudas ante un posible resultado electoral adverso. Por su parte, el gobernador Gavin Newsom advirtió que Trump no dejará de intentar tomar el poder ilegalmente.
Trump también ha lanzado promesas económicas controvertidas, asegurando que pagaría 5.000 dólares a cada adulto estadounidense si los republicanos conservan el control del Congreso, con la condición de que dicho dinero se gaste exclusivamente dentro de Estados Unidos. Esta propuesta ha sido cuestionada por su legalidad y criticada como un pago en beneficio del partido.
En materia migratoria, el mandatario reiteró que no habrá amnistía para los indocumentados y vinculó a este colectivo con la inseguridad en ciudades como Washington D. C., a pesar de que diversos informes no han encontrado evidencias de que los inmigrantes indocumentados estén relacionados con mayores índices de criminalidad.
Paralelamente, Kamala Harris, exvicepresidenta y figura clave del Partido Demócrata, ha recorrido estados como Wisconsin. En un acto en apoyo a David Crowley, candidato a gobernador, Harris instó a los ciudadanos a transformar la frustración y la ira en votos para crear un contrapeso político al presidente Trump.
La tensión ha escalado también en Míchigan, donde Trump calificó al candidato demócrata al Senado, Abdul El-Sayed, de "yihadista" y miembro de la Hermandad Musulmana. El-Sayed, médico nacido en Estados Unidos, rechazó las acusaciones y señaló la contradicción del presidente al aceptar financiamiento de fuentes saudíes y cataríes.
Otras disputas relevantes incluyen una demanda presentada por organizaciones defensoras de la libertad de prensa contra la Casa Blanca por bloquear el acceso a CNN, MSNBC y Politico. Asimismo, líderes católicos, encabezados por el arzobispo de Milwaukee, Jeffrey Grob, reclamaron la publicación no autorizada de un video donde aparecían orando con el presidente, aclarando que dicho encuentro no constituía un respaldo a sus políticas.
Finalmente, la movilización electoral ha mostrado cifras significativas, con más de 30 millones de personas votando de forma anticipada. En Texas, la carrera al Senado muestra una brecha reducida entre el demócrata James Talarico y el republicano Ken Paxton, mientras que en Alaska, el Departamento de Justicia ha solicitado retrasar la certificación de resultados debido a una posible confusión entre dos candidatos llamados Sullivan.






