La Comisión Internacional Independiente de Investigación, organismo establecido en el año 2021 por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, ha emitido un nuevo y exhaustivo informe en el que imputa formalmente al Estado de Israel la comisión de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en el territorio palestino ocupado de Cisjordania. Este documento llega un año después de que el organismo señalara los graves hechos ocurridos en la Franja de Gaza, ampliando ahora su foco de análisis hacia las acciones desplegadas en Cisjordania.
Entre las imputaciones más graves detalladas en el informe destacan la práctica del exterminio, la persecución, la tortura y la violencia sexual, incluyendo violaciones y otras formas de agresión. Según el análisis de la comisión, estas acciones no son hechos aislados, sino que responden a una política sistemática coordinada. El organismo sostiene que tanto las operaciones militares israelíes como las acciones reiteradas de los colonos forman parte de una estrategia deliberada destinada a ampliar el control territorial y desplazar por la fuerza a la población civil palestina de sus tierras.
Un punto particularmente crítico del informe se centra en la situación de los menores de edad. Los investigadores han documentado que la violencia se ha vuelto sistemática contra este grupo vulnerable, registrando muertes deliberadas, lesiones graves y traumas psicológicos profundos. El documento señala que estas agresiones se enmarcan en acusaciones de persecución basadas específicamente en motivos de edad, lo que agrava la naturaleza de las violaciones a los derechos humanos reportadas.
En cuanto al impacto demográfico y territorial, el informe advierte que las recientes operaciones militares han provocado el desplazamiento de civiles palestinos más masivo en Cisjordania desde la guerra de 1967. De acuerdo con los registros de la comisión, más de 34.000 personas han sido obligadas a abandonar sus hogares, lo que refleja una crisis humanitaria de gran magnitud en la región.
El informe pone especial énfasis en las intervenciones militares llevadas a cabo en zonas como Hebrón. En dicha localidad, se ha registrado una demolición masiva de viviendas y establecimientos comerciales. Estas medidas han sido calificadas por Volker Türk, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, como castigos colectivos que contravienen directamente el derecho internacional vigente.
Paralelamente, el Secretario General de la ONU, durante una visita oficial a El Cairo, manifestó su profunda preocupación por la expansión continua de los asentamientos. El máximo representante de las Naciones Unidas advirtió sobre la creciente amenaza de una limpieza étnica en la región, subrayando la urgencia de detener las transformaciones territoriales forzosas.
Respecto a la situación en la Franja de Gaza, la comisión independiente ha indicado que, a pesar de que en octubre de 2025 se acordó un alto el fuego, se siguen perpetrando actos genocidas en dicho territorio. Esta revelación pone de manifiesto que la violencia persiste incluso bajo marcos de acuerdos de cese al fuego.
Por su parte, el Estado de Israel ha reaccionado con un rechazo categórico. La misión diplomática israelí en Ginebra desestimó las conclusiones del informe, describiéndolo como una manifestación más de una campaña de desinformación diseñada específicamente para demonizar al país y presentar su existencia como algo criminal.
Finalmente, el documento de la ONU exhorta a las partes involucradas a dar cumplimiento a las disposiciones emitidas por la Corte Internacional de Justicia (CIJ), las cuales hacen referencia explícita al fin de la ocupación y al desmantelamiento de los asentamientos. Las revelaciones de la comisión evidencian una brecha cada vez más profunda entre la diplomacia internacional, que continúa abogando por una solución de dos Estados, y la realidad material de las transformaciones que están ocurriendo sobre el terreno tanto en Cisjordania como en Gaza.






