La tecnología y la concienciación ciudadana se han consolidado, según diversos especialistas, como los dos pilares fundamentales para afrontar las futuras inundaciones en España. El objetivo central de este enfoque es evitar que se repitan tragedias humanas y materiales similares a las provocadas por la dana de hace dos años, episodio que dejó un saldo de al menos 241 fallecidos, más de 2.600 heridos y cuantiosos daños en las infraestructuras.
Amaya Gómez, directora de desarrollo de producto de la compañía tecnológica alicantina CYPE, sostiene que la situación actual ha evolucionado positivamente en comparación con el momento en que se produjo aquella dana. Según la experta, las medidas de prevención implementadas recientemente durante la dana Adam han demostrado una eficacia notable, evidenciando que el camino de la prevención está dando resultados.
Uno de los factores determinantes en esta mejora ha sido la concienciación de la población respecto al confinamiento en diversas localidades. Gómez destaca que los ciudadanos son ahora más conscientes de la imposibilidad de realizar sus actividades normales o salir a la calle durante estos episodios meteorológicos extremos, subrayando que este cambio de actitud es fundamental para salvar vidas.
Desde la perspectiva técnica, especialistas de la plataforma de software Xylem Vue, autores del informe 'Tendencias en tecnología del agua 2026', subrayan la urgencia de integrar los Sistemas de Alerta Temprana (SAT). Estos sistemas deberían operar como el núcleo de la gestión del agua, vinculándose de manera automática con la activación de los planes de emergencia, los protocolos municipales y las decisiones coordinadas entre administraciones.
El análisis técnico revela que la gravedad de los daños en las inundaciones no suele derivar de una falta de datos, sino de la carencia de tiempo útil para tomar decisiones y actuar. Este hecho es especialmente relevante considerando que las inundaciones son el desastre natural más común. Al respecto, un documento de la Organización Meteorológica Mundial indica que la capacidad de emitir avisos con al menos 24 horas de antelación puede reducir el impacto de estos fenómenos en aproximadamente un 30 %.
En este contexto, cobra relevancia el concepto de 'ciudad esponja', una estrategia que propone gestionar las lluvias intensas mediante soluciones basadas en la naturaleza. El objetivo es evitar que el agua sea canalizada inmediatamente hacia alcantarillados que, en momentos de saturación, resultan incapaces de absorber el volumen hídrico.
Como ejemplo de éxito, Amaya Gómez remite a las graves inundaciones sufridas en Alicante en 1997, que impulsaron el diseño de un plan antirriadas. Este plan ha evitado daños catastróficos mediante diversas medidas, priorizando el hecho de no construir en zonas inundables. En los casos donde las edificaciones ya existen, la estrategia se ha centrado en mejorar los sistemas de drenaje a través de la creación de nuevos colectores y el encauzamiento de barrancos. Un ejemplo concreto es el parque inundable de La Marjal, un espacio que habitualmente funciona como zona de ocio, pero que durante lluvias intensas actúa como depósito, reteniendo el agua hasta que la red de drenaje recupera su capacidad de absorción.
Por su parte, las organizaciones ecologistas, representadas en este análisis por SEO/BirdLife, insisten en la necesidad de reforzar la educación y la formación ciudadana, advirtiendo que los episodios extremos serán cada vez más frecuentes debido al cambio climático. La ONG propone actualizar la cartografía de zonas inundables integrando los escenarios climáticos más recientes, revisar la ordenación del territorio para prohibir nuevas construcciones en áreas de riesgo y recuperar los ecosistemas fluviales asociados.
Finalmente, datos del Observatorio de Sostenibilidad aportan una visión alarmante sobre la vulnerabilidad actual. Un informe reciente registró 10.197 puntos o infraestructuras situadas dentro de la lámina de inundación con recurrencia de 500 años, advirtiendo que el 71 % de estas instalaciones se encuentran en una situación de peligro muy grave. Las comunidades más amenazadas son Cataluña, Galicia y el País Vasco.
Para mitigar este riesgo, el Observatorio apuesta por el establecimiento de SAT con protocolos estrictos, la creación de etiquetas de calificación de riesgo para edificaciones críticas, el retranqueo de superficies urbanizadas en zonas de alto riesgo y la paralización total de nuevas construcciones en dichas áreas. La entidad concluye que este fenómeno meteorológico, sumado a la falta de planificación, constituye actualmente el mayor riesgo asociado al cambio climático en España.






