La tensión persiste en Puerto Príncipe, Haití, donde continúan las intensas labores de búsqueda de cuatro militares salvadoreños pertenecientes a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés). Los efectivos se encuentran desaparecidos desde el pasado domingo, luego de ser víctimas de una emboscada perpetrada por bandas armadas en la zona de Santo, ubicada en la comuna de Croix-des-Bouquets, al norte de la capital haitiana.
En medio de este escenario, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, utilizó su cuenta oficial en la red social X para desmentir categóricamente que unos restos humanos localizados recientemente en territorio haitiano correspondan a los cuatro soldados desaparecidos. La declaración del mandatario surge como respuesta directa a una publicación del diario The New York Times, el cual había informado sobre el hallazgo de cuerpos que, según diversas fuentes, podrían pertenecer a los militares salvadoreños.
Según el reporte del medio estadounidense, tres personas vinculadas a la misión indicaron que un equipo de médicos forenses se encontraba examinando unos restos calcinados hallados este sábado para determinar su identidad. La información citaba a Scott Reece, exfuncionario de seguridad del Departamento de Estado y miembro de la organización de ayuda humanitaria Hero Client Rescue. Esta entidad, que opera como un servicio de evacuación médica con sede en Haití y cuenta con financiamiento de Estados Unidos, fue solicitada el sábado por la tarde para proceder con la recolección de los cuerpos. De acuerdo con otra fuente citada por el diario, los restos encontrados se hallaban completamente calcinados, lo que dificultaba la identificación inmediata.
Ante estas noticias, el presidente Bukele manifestó que una organización no gubernamental (ONG) entregó restos humanos en el aeropuerto, asegurando erróneamente que se trataba de los cuatro aerotécnicos salvadoreños. No obstante, el mandatario sostuvo que, tras la revisión, se determinó que los restos corresponden en realidad a un niño, a un hombre con una estatura considerablemente mayor a la de los militares desaparecidos y a una tercera persona que vestía parte de un uniforme perteneciente a un ejército ajeno al de El Salvador.
Para sustentar sus afirmaciones, Bukele compartió dos fotografías en sus redes sociales. En una de ellas se observa el carné de identificación de un integrante de la GSF con un nombre no hispano, y en la otra aparece un documento de identidad perteneciente a un ciudadano de Chad. El presidente enfatizó que entre los restos también se localizaron uniformes militares de otros países y diversas identificaciones que confirman que los cuerpos no pertenecen a su contingente.
La Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) es una misión multinacional cuya creación fue autorizada hace un año por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Su objetivo principal es combatir el avance de las bandas armadas y contribuir a la estabilización de Haití. El mandato de esta fuerza fue renovado por un periodo de seis meses el pasado 29 de septiembre. Actualmente, la GSF está integrada por más de 1.000 soldados provenientes de diversos países, entre ellos El Salvador, Guatemala, Jamaica, Mongolia, Sri Lanka y Chad, bajo el mando del mayor general mongol Edernebat Batsuuri.
Desde el pasado domingo, miembros de la GSF, con el apoyo activo de las fuerzas de seguridad haitianas, han desplegado una amplia operación de búsqueda en la zona donde el vehículo en el que se movilizaban los salvadoreños fue atacado. A estas labores se sumó, a mediados de la presente semana, un contingente militar adicional enviado expresamente por el gobierno de Nayib Bukele para reforzar la misión y dar con el paradero de los cuatro soldados desaparecidos.






