La Arquidiócesis de Nueva York y la representación legal de aproximadamente 1.300 feligreses que denunciaron haber sido víctimas de abusos sexuales cometidos por miembros del clero han llegado a un acuerdo para el pago de una indemnización ascendente a los 800 millones de dólares. Este monto tiene como objetivo resolver las demandas presentadas por los sobrevivientes y se posiciona como el segundo acuerdo de mayor cuantía registrado hasta la fecha por demandas de abuso sexual que involucren a una arquidiócesis católica en los Estados Unidos.
La confirmación de este acuerdo fue comunicada el pasado sábado por el arzobispo Ronald Hicks a través de un correo electrónico enviado al clero, luego de que los abogados que representan a los sobrevivientes de los presuntos abusos hicieran el anuncio público. No obstante, Hicks precisó que el acuerdo no adquirirá un carácter definitivo hasta que todas las partes procedan a la firma del documento, acción que se tiene prevista para llevarse a cabo durante la semana del 6 de noviembre.
En el contexto de las indemnizaciones por abusos sexuales en territorio estadounidense, la cifra de Nueva York es superada únicamente por la de la Arquidiócesis de Los Ángeles. En el año 2024, dicha institución acordó el pago de 880 millones de dólares a 1.000 víctimas, suma que se añade a otros 740 millones de dólares en reclamaciones que ya habían sido liquidados previamente. Otros casos relevantes incluyen el de la Arquidiócesis de San Francisco, que en junio acordó una indemnización de 395 millones de dólares para resolver unas 500 demandas, y el de la Arquidiócesis de Nueva Orleans, donde un juez federal aprobó en diciembre de 2025 un acuerdo para pagar al menos 230 millones de dólares a las víctimas.
Este acuerdo en Nueva York pone fin a un periodo de litigios que se extendió por más de siete años. El proceso culmina tras la definición de un marco de acuerdo alcanzado en mayo, el cual establecía como requisito indispensable la aprobación de todas y cada una de las personas que hubieran interpuesto una demanda.
Jeff Anderson, abogado representante de quienes presentaron más de 1.000 demandas contra la Iglesia católica en el estado de Nueva York, calificó el acuerdo unánime de los sobrevivientes como un "momento trascendental en la búsqueda de justicia". Anderson destacó en un comunicado que, gracias a la valentía, el sacrificio y la determinación de los sobrevivientes, se ha logrado que se rindan cuentas y se haya dado un paso significativo para que la institución asuma sus responsabilidades.
Por su parte, Trusha Goffe, abogada del bufete de Anderson, describió el resultado como un "logro extraordinario para los sobrevivientes", subrayando que estas personas se mantuvieron firmes durante los años de litigio hasta alcanzar este acuerdo monumental.
El marco legal que facilitó estas demandas fue una ley de Nueva York promulgada en 2019. Esta legislación permitió a los sobrevivientes de abuso sexual infantil presentar demandas contra sus abusadores y contra las instituciones que los protegieron, siempre que los demandantes no hubieran cumplido los 55 años de edad. Para aquellas personas que ya habían superado los 55 años al momento de la promulgación de la ley, se estableció un plazo hasta agosto de 2021 para presentar sus demandas, independientemente de la fecha en que hubieran ocurrido los presuntos abusos.
La Arquidiócesis de Nueva York posee una estructura extensa que abarca los distritos de Manhattan, el Bronx y Staten Island, además de siete condados situados al norte de la ciudad. La institución cuenta con aproximadamente 300 iglesias y más de 150 escuelas parroquiales, atendiendo a una población de unos 2,5 millones de católicos.
En su mensaje dirigido al clero, el arzobispo Ronald Hicks solicitó que, en caso de que los miembros de la Iglesia consulten sobre el acuerdo, se les informe que "se han logrado grandes avances". Hicks expresó su esperanza de que, con la voluntad de Dios, se pueda brindar "cierto grado de sanación y reconciliación a todas las víctimas sobrevivientes".
Finalmente, el arzobispo señaló que este acuerdo permitirá que la arquidiócesis pueda retomar y dedicar la totalidad de su atención a su misión fundamental, la cual consiste en predicar el Evangelio, sanar a los enfermos, cuidar de los necesitados y los pobres, acoger al extranjero y brindar educación a los niños.






