En el poblado de Las Ovas, la satisfacción se manifiesta en los rostros de los niños que juegan en el primer parque infantil de la provincia construido enteramente por iniciativa de sectores no estatales. Nadir Morejón Álvarez, coordinador del Proyecto de Desarrollo Local (PDL), recuerda con emoción el proceso de fabricación de los equipos, el cual tuvo lugar en el patio de su casa familiar, donde los pequeños de la zona acudían cada tarde para probar los columpios y toboganes, sirviendo como jueces técnicos antes de la inauguración oficial.
Este espacio recreativo fue posible gracias a la alianza entre el sector privado y la ejecución técnica. La idea original surgió de Eliécer Carrillo, propietario del restaurante colindante al parque, quien financió el proyecto y gestionó los aspectos legales, mientras que Nadir y su equipo se encargaron de la construcción y el pago de los trabajadores. A un año de su funcionamiento, Morejón supervisa personalmente el estado técnico de las instalaciones y planea la instalación de puertas para proteger a los niños del tráfico vehicular cercano, haciendo un llamado a la población para evitar los daños intencionados que han afectado algunas estructuras.
La trayectoria de Nadir Morejón no ha estado exenta de dificultades. Antes de consolidar su actual taller, enfrentó diversos fracasos, incluyendo la pérdida de tierras solicitadas en usufructo que le fueron revertidas tras haber sido limpiadas. Durante un tiempo trabajó como pescador, una labor que lo mantenía alejado del hogar en momentos críticos, mientras su esposa, Luicerky Planas Ampudia, asumía sola el cuidado de sus hijos. La situación familiar fue compleja: su hijo fue diagnosticado con trombopatía y su hija sufrió desnutrición, razones que obligaron a Luicerky a abandonar su profesión de enfermera para dedicarse plenamente a la salud de los niños.
El punto de giro ocurrió cuando Nadir, trabajando como ayudante de albañilería en Viñales, encontró una oportunidad como soldador en la ciudad de Pinar del Río. Posteriormente, Luicerky se incorporó al trabajo como pintora. Sin embargo, la llegada de la pandemia de Covid-19 y las restricciones de movimiento los obligaron a regresar a Ovas. Con apenas 7,000 pesos cubanos y una planta de soldar criolla facilitada por un antiguo empleador, la familia decidió emprender. A pesar de los inicios inciertos en la fijación de precios y la escasez de recursos, la determinación familiar permitió que el proyecto prosperara.
Hoy, la Herrería Morejón es un centro de producción diversificado que genera empleo y soluciona problemas cotidianos mediante la fabricación de hornillas para carbón, estufas, hornos y rejas de seguridad. El taller se ha convertido también en una escuela de vida para la juventud. Kevin, el hijo de Nadir, siguió los pasos de su padre y se graduó como soldador, contando ya con cinco años de experiencia. Nadir emplea a jóvenes, el mayor de los cuales tiene 27 años, y promueve el valor de los oficios técnicos como pilar fundamental para el sostenimiento del país. Su visión incluye la creación de un taller especializado donde estudiantes de especialidades técnicas afines puedan realizar sus prácticas profesionales.
La disciplina es una constante en el taller; Nadir prohíbe el lenguaje obsceno y la música inapropiada, priorizando la educación, el respeto y la seguridad laboral. Además, la jornada laboral se extiende hacia el campo. Al terminar sus labores de herrería, el equipo se dedica a la limpieza de potreros y labores agrícolas, movidos por la voluntad de hacer producir las tierras para beneficiar a su familia y a la localidad, superando la falta de combustible mediante el trabajo manual.
En el ámbito agrícola, Luicerky Planas ha encontrado una nueva motivación. Impulsada por encuentros con otras mujeres productoras y el asesoramiento de especialistas de la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca, busca desarrollar la cría extensiva de ganado menor y cerdos. Su objetivo es aprovechar las propiedades nutritivas de la leche de cabra para ayudar a niños con intolerancia a la leche de vaca y mejorar la alimentación de mujeres embarazadas.
Mirando hacia el futuro, Nadir coordina junto a la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (Anec) y otros especialistas la fabricación de una máquina extractora de aceite. El proyecto, que busca integrar fuentes de energía renovables y cumplir con estrictas normas de salud para su posterior patentamiento, cuenta con la colaboración de productores de Consolación del Sur y técnicos especializados. Para la familia Morejón, el trabajo con fuego y metal es, ante todo, un esfuerzo basado en el apoyo mutuo y el deseo de contribuir al bienestar social en tiempos de dificultades.






