El Comité de Apelación de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha emitido una resolución definitiva este viernes en la que desestima el recurso presentado por el Real Madrid. La decisión mantiene en firme la sanción de cuatro partidos impuesta previamente por el Comité de Disciplina al delantero brasileño Vinícius Júnior, quien fue expulsado con tarjeta roja directa durante la última jornada de Liga en el enfrentamiento contra el Villarreal.
La sanción total de cuatro encuentros se desglosa en dos penalizaciones independientes. En primer lugar, el Comité de Disciplina impuso dos partidos de suspensión debido a que el jugador tiró del pelo al defensor Nathan Saliba. Según el acta arbitral y la valoración del comité, esta acción se produjo mientras el balón estaba en juego y sin que existiera una disputa directa por la posesión del esférico entre ambos futbolistas. Esta conducta fue tipificada bajo el artículo 130.2 del Código Disciplinario, aplicándose la sanción mínima establecida para este tipo de infracciones.
En segundo lugar, Vinícius Júnior recibió otros dos partidos de suspensión por su comportamiento posterior a la expulsión. El acta redactada por el colegiado Isidro Díaz reflejó que el jugador se dirigió al árbitro manteniendo una actitud agresiva tras recibir la tarjeta roja. Esta acción fue sancionada de acuerdo con el artículo 127 del reglamento vigente. Cabe destacar que ambas penalizaciones vienen acompañadas de multas accesorias económicas.
Como consecuencia directa de la resolución del Comité de Apelación, el delantero madridista será baja en cuatro compromisos oficiales claves para el equipo. El calendario de ausencias comienza el próximo domingo con el encuentro frente al Sevilla. Posteriormente, el jugador se perderá el esperado clásico contra el FC Barcelona, programado para el domingo 25 en el Spotify Camp Nou. La sanción se extenderá también a las siguientes jornadas ligueras: el duelo contra el Racing en Santander, el 1 de noviembre, y el partido en Mestalla ante el Valencia, el día 7 de noviembre.
En su recurso de apelación, el Real Madrid intentó dejar sin efecto todas las consecuencias disciplinarias derivadas de la expulsión ocurrida en el minuto 73 del encuentro. El club argumentó que existía un "error material manifiesto" en la valoración de los hechos. De manera subsidiaria, la entidad blanca solicitó que la conducta fuera calificada bajo los artículos 121.1 o 130.1 para reducir la sanción a un solo partido. Asimismo, pidieron revocar los dos partidos adicionales por la protesta al árbitro, sugiriendo que la conducta se calificara según el artículo 118.1 para cambiar la suspensión por una simple amonestación.
Los argumentos del club blanco se centraron en la interpretación de las imágenes. El Real Madrid señaló que las pruebas visuales acreditan que el jugador no realizó un tirón de pelo intencionado, sino que se trató de un contacto accidental de su mano con el cabello y la cinta que llevaba el adversario durante un forcejeo inherente al juego. Además, el club sostuvo que no se acreditó ningún riesgo para la integridad física del rival y cuestionó que el árbitro no hubiera identificado ninguna expresión concreta que permitiera afirmar la existencia de una protesta.
Sin embargo, el Comité de Apelación rechazó categóricamente estos argumentos. El organismo descartó que hubiera error en el acta del árbitro, asegurando que las imágenes permiten apreciar el tirón de pelo y que las explicaciones alternativas proporcionadas por el Real Madrid no logran desvirtuar la certeza del relato arbitral.
Finalmente, el Comité mantuvo los dos partidos de sanción relacionados con la actitud del brasileño hacia el colegiado. El órgano resolutor discrepó del argumento del club que afirmaba que gritar, dirigirse hacia la posición del árbitro o mostrar disgusto no equivale necesariamente a protestar una decisión arbitral. Con esta decisión, la RFEF ratifica la sanción íntegra, dejando al Real Madrid sin su delantero estrella para una serie de partidos determinantes en el calendario de La Liga.





