La National Basketball Association (NBA) ha implementado un endurecimiento significativo de sus normativas relacionadas con las apuestas deportivas para la presente temporada. A través de un memorando dirigido a las casas de apuestas autorizadas por la liga, la organización ha establecido una lista detallada de mercados prohibidos, buscando mitigar los riesgos de manipulación y proteger la integridad de la competición.
Entre las nuevas restricciones, la liga ha vetado las combinaciones de apuestas que prevean números por debajo de metas establecidas para diversas estadísticas de un mismo jugador. Asimismo, han quedado prohibidas las apuestas relacionadas con eventos específicos del inicio del encuentro, tales como quién ganará la disputa de la bola al alto inicial y quién será el encargado de marcar la primera cesta, realizar la primera asistencia o capturar el primer rebote del partido. Adicionalmente, la NBA ha restringido los palpites sobre errores en arremessos específicos y el desempeño por debajo de una marca determinada de aquellos atletas que tengan una participación limitada, específicamente aquellos que jueguen menos de 12 minutos.
Estas nuevas medidas no llegan solas, sino que se suman a un marco regulatorio ya existente. Anteriormente, la NBA ya había prohibido los mercados que involucraran pérdidas de balón, faltas cometidas y tiros libres desperdiciados. De igual manera, se mantenían restricciones sobre las apuestas que involucraran a jugadores con contratos de corta duración, específicamente los contratos de diez días o los acuerdos de tipo "two-way", que permiten a los deportistas alternar su actividad entre la NBA y la G League, la liga de desarrollo del baloncesto estadounidense.
El endurecimiento de estas reglas ocurre en un contexto crítico, marcado por una serie de investigaciones sobre sospechas de manipulación de resultados y la presunta implicación de jugadores e integrantes de la liga en esquemas de apuestas. Dos casos han sido fundamentales para aumentar la presión sobre la organización y forzar la toma de estas medidas. El primero es el de Jontay Porter, exjugador del Toronto Raptors, quien fue baneado de la NBA en 2024. Una investigación determinó que Porter suministró información confidencial a apostadores y limitó deliberadamente su participación en los partidos para favorecer el resultado de ciertas apuestas.
El segundo caso relevante es el de Terry Rozier, quien fue arrestado en octubre de 2025 bajo la sospecha de estar involucrado en un esquema de apuestas basado en el uso de información privilegiada. A pesar de los cargos, Rozier se ha declarado inocente de todas las acusaciones.
Para complementar la restricción de los mercados, la NBA ha adoptado un enfoque preventivo y educativo. La liga ha determinado que todos los jugadores, entrenadores y miembros de los cuerpos técnicos deben recibir capacitación presencial sobre las reglas vigentes de apuestas, asegurando que no haya ambigüedades sobre lo que está permitido y lo que constituye una infracción grave.
En el ámbito tecnológico, la NBA ha desarrollado una herramienta avanzada basada en inteligencia artificial diseñada para identificar movimientos sospechosos en los mercados de apuestas. Este sistema analiza diversos flujos de datos, incluyendo los reportes oficiales de lesiones, las publicaciones en redes sociales y los patrones inusuales de apuestas, permitiendo una detección temprana de posibles irregularidades.
Finalmente, la liga ha extendido sus medidas para proteger la integridad personal de sus integrantes. Se han implementado programas para que los atletas puedan identificar y eliminar mensajes abusivos y amenazas relacionadas con las apuestas en sus redes sociales. De forma paralela, el código de conducta para los torcedores será actualizado para reforzar la prohibición de comportamientos hostiles derivados de las apuestas. Cabe destacar que todas estas restricciones de mercado serán extendidas a la WNBA a partir del año 2027.





