Mil doscientos euros. Esa es la cifra promedio que ha perdido un núcleo familiar en su poder adquisitivo desde inicios de 2024, según datos de Le Monde. Esta situación se produce en un contexto donde los salarios reales y las ayudas sociales han resultado insuficientes para compensar el costo de vida.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas y Estudios Económicos, conocido como Insee, la inflación actual está impulsada principalmente por un fuerte alza en los energéticos, que registraron un incremento del 44,1 por ciento. Otros factores influyentes incluyen el aumento de los productos alimenticios en un 1,4 por ciento, los servicios en un 2,4 por ciento y el transporte aéreo, que subió 10 puntos.
El impacto en la energía ha sido progresivo y constante en términos interanuales. En julio, los precios energéticos aumentaron un 12,6 por ciento; en agosto subieron un 16,7 por ciento y, para septiembre, la cifra se disparó hasta el 21,3 por ciento. Esta aceleración marca un contraste con el periodo de estabilidad previo, donde el crecimiento de los precios fue de apenas 0,3 puntos en casi dos años, siendo necesario remitirse a enero de 2024 para encontrar un crecimiento similar.
Esta crisis económica ya se traslada al sector productivo. Aunque las pérdidas empresariales totales aún están por calcularse, las protestas ya han comenzado. Cooperativas pesqueras bloquearon el acceso a seis puertos en el sur del país, mientras que agricultores de la Coordinación Rural descargaron estiércol, heno y residuos vegetales frente a un centro de finanzas públicas en Guyancourt. Acciones similares fueron protagonizadas por otros 50 agricultores en Figeac, en el departamento de Lot, durante el mes de septiembre.
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