Una intensa jornada de movilización se registró en el ala norte del Capitolio, sede de la Asamblea Legislativa de Puerto Rico, donde un grupo de manifestantes se concentró con el objetivo firme de evitar que el Senado apruebe un proyecto sustitutivo destinado a implementar una nueva reforma de permisos. La protesta surge en un clima de incertidumbre y rechazo hacia una medida que, según los sectores críticos, podría alterar significativamente el futuro del territorio.
Durante la manifestación, las voces disidentes insistieron en la necesidad de frenar la aprobación de este proyecto sustitutivo. Una de las figuras centrales de la protesta fue Hernaliz Vázquez Torres, directora de Sierra Club Puerto Rico, quien expresó profundas preocupaciones sobre las implicaciones reales de esta legislación. Vázquez Torres cuestionó la naturaleza de la reforma, preguntando directamente: «¿Permisos más rápidos para quién? ¿Y a qué costo?».
Según la directora de Sierra Club, la denominada reforma de permisos no representa una mejora administrativa, sino que conlleva el riesgo de debilitar las protecciones ambientales ya establecidas. Asimismo, advirtió que la medida podría reducir la participación ciudadana en los procesos de toma de decisiones y facilitar la ejecución de proyectos que no cuenten con las garantías suficientes para proteger a las comunidades locales.
En sus declaraciones, Vázquez Torres fue enfática al analizar la narrativa gubernamental sobre el crecimiento económico. Estableció que, aunque la reforma se presenta bajo la bandera del progreso, el verdadero desarrollo no debe implicar el desplazamiento de comunidades, ni la privatización de bienes comunes, ni el sacrificio de las protecciones ambientales en favor de intereses privados. Para la representante de Sierra Club, existe una línea roja clara: el desarrollo económico y la infraestructura no pueden estar por encima de los derechos fundamentales de la ciudadanía.
La controversia no solo radica en el contenido de la reforma, sino también en el proceso legislativo seguido para su trámite. Los manifestantes denunciaron que la Legislatura busca cambiar el rumbo de Puerto Rico sin haber celebrado las vistas públicas correspondientes sobre el proyecto sustitutivo, el cual fue presentado apenas el jueves pasado. Esta falta de transparencia y de espacio para el debate ciudadano ha sido uno de los puntos principales de fricción.
A esta problemática se suma la complejidad técnica y la extensión del documento. La directora de Sierra Club señaló que el proyecto sustitutivo consta de más de mil páginas, un volumen de información que ha dificultado su análisis exhaustivo. De hecho, se informó que incluso algunos senadores, que forman parte del cuerpo legislativo encargado de su votación, han solicitado tiempo adicional para poder revisar y comprender el contenido del documento antes de proceder con cualquier decisión.
En respuesta a estas presiones y a las críticas vertidas por los manifestantes, el presidente del Senado de Puerto Rico, Thomas Rivera Schatz, mantuvo una postura tajante. El legislador sostuvo que Puerto Rico no puede permitirse ser «rehén de los vagos, de los incompetentes o de los que oponen a todo». Con estas palabras, Schatz rechazó las demandas de los manifestantes y defendió la necesidad de avanzar con la medida.
El presidente del Senado, quien también se desempeña como vicepresidente del oficialista Partido Nuevo Progresista (PNP), afirmó que la isla merece mucho más que la situación actual. Cabe destacar que el PNP es la organización política que propugna por la anexión plena de Puerto Rico a Estados Unidos, nación que invadió militarmente la isla hace 128 años.
La situación en el Capitolio refleja una división profunda entre la visión de desarrollo impulsada por el liderazgo del Senado y las demandas de organizaciones civiles y ambientales que exigen mayor rigor, transparencia y respeto a los derechos comunitarios frente a la aceleración de los permisos gubernamentales.






