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El movimiento olvidado del tobillo que podría evitar caídas y tropezones

Tropiezos frecuentes, dificultad para levantar un pie o diferencias entre ambos lados pueden ser señales para prestar atención a la fuerza y movilidad del tobillo.

El movimiento olvidado del tobillo que podría evitar caídas y tropezones

En el ámbito del entrenamiento físico y la salud postural, es sumamente frecuente escuchar recomendaciones sobre la importancia de ponerse de puntillas. Este gesto se promueve habitualmente para fortalecer los músculos de las pantorrillas o para mejorar la estabilidad y el equilibrio general del cuerpo. Sin embargo, existe un movimiento contrario que recibe mucha menos atención, pero que resulta fundamental para la seguridad al caminar: el acto de levantar la punta del pie.

Este gesto, aparentemente sencillo, es el que permite que los dedos del pie pasen por encima de una alfombra, un bordillo o cualquier pequeña irregularidad del suelo sin rozarlos ni engancharse mientras nos desplazamos. Según explica el fisioterapeuta y doctor en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Sergio López López, en declaraciones recogidas por la revista TELVA, este movimiento es crucial para mantener una movilidad segura. El experto advierte que, cuando la capacidad de levantar la punta del pie disminuye, se reduce lo que él denomina la "distancia de seguridad", lo que incrementa significativamente la probabilidad de sufrir tropezones.

Desde el punto de vista técnico, este movimiento se conoce como dorsiflexión del tobillo. Consiste básicamente en llevar la parte delantera del pie hacia la espinilla. En esta acción mecánica participa primordialmente el músculo tibial anterior, el cual se encuentra ubicado en la zona frontal de la pierna. Este músculo desempeña un papel activo durante la marcha, ya que trabaja mientras el pie avanza para asegurar que los dedos permanezcan elevados y, posteriormente, interviene en el momento en que se apoya el talón, controlando la velocidad y la forma en que desciende la parte delantera del pie.

Con el avance de la edad, el cuerpo humano experimenta cambios fisiológicos naturales. El fisioterapeuta señala que pueden producirse pérdidas de masa muscular, así como una disminución en la fuerza y en la velocidad de respuesta tanto de los músculos como de los nervios. Por esta razón, es fundamental prestar atención a las señales del cuerpo; si una persona comienza a tropezar con obstáculos que anteriormente superaba sin ningún tipo de dificultad, podría ser un indicativo de que la función del tibial anterior se ha visto comprometida.

Para combatir este deterioro y mejorar la funcionalidad del tobillo, Sergio López López recomienda un ejercicio sencillo que puede integrarse en la rutina diaria. La actividad puede realizarse utilizando el apoyo de una silla o una pared para garantizar la estabilidad. La recomendación inicial es comenzar con dos o tres series de entre 10 y 15 repeticiones, con una frecuencia de dos a tres veces por semana. Para aquellos que busquen progresar, el experto sugiere añadir resistencia mediante el uso de una banda elástica una vez que el ejercicio resulte sencillo. Asimismo, se puede graduar la dificultad comenzando el entrenamiento en posición sentada y, posteriormente, realizándolo de pie.

No obstante, el especialista aclara que el objetivo no debe ser entrenar únicamente el tibial anterior. Para conservar un tobillo plenamente funcional, es conveniente trabajar en ambas direcciones: tanto el levantamiento de la parte delantera del pie como la elevación de los talones. El enfoque debe ser mantener un trabajo equilibrado de todos los músculos que participan en los diversos movimientos del tobillo.

Además del fortalecimiento, este ejercicio sirve como una herramienta de observación para evaluar la respuesta de cada extremidad. El fisioterapeuta enfatiza que se debe priorizar la calidad del movimiento por encima del número de repeticiones alcanzadas. Entre los aspectos clave a observar se encuentran la capacidad de levantar claramente ambos pies, verificar que los talones permanezcan apoyados, detectar si existe una diferencia notable entre un lado y el otro, o si aparece una sensación de cansancio excesivamente rápida.

El experto subraya que no existe una cifra universal de repeticiones que defina una "fuerza normal" en personas mayores. En este sentido, detectar una diferencia evidente entre ambos pies aporta mucha más información diagnóstica que intentar completar 20 o 30 repeticiones.

Finalmente, es imperativo saber cuándo acudir a un profesional. El fisioterapeuta recomienda solicitar una valoración médica si el cambio en la movilidad ha aparecido recientemente, si progresa con el tiempo o si la diferencia entre un pie y el otro es clara. También es fundamental consultar a un especialista si la persona arrastra repetidamente un solo pie, presenta dificultades persistentes para levantarlo, o si experimenta hormigueo o pérdida de sensibilidad. Una caída marcada de la punta del pie puede estar vinculada a alteraciones de un nervio de la pierna, problemas en las raíces nerviosas de la zona lumbar u otras patologías neurológicas. En estos casos, el ejercicio en casa es insuficiente y es crucial determinar la causa raíz mediante una evaluación profesional.

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