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La batalla por Florida: David Jolly enfrenta una brecha millonaria contra Byron Donalds

Muchos demócratas creen que su candidato a gobernador de Florida está pisándole los talones a su contendiente; un hecho notable en un estado que el partido prácticamente había dado por perdido tras una década de avances republicanos.

La batalla por Florida: David Jolly enfrenta una brecha millonaria contra Byron Donalds

La contienda por la gobernación de Florida se ha convertido en un reflejo de la profunda disparidad financiera que enfrentan los demócratas en su intento por recuperar terreno en un estado que parece haberse consolidado como un bastión republicano. David Jolly, el candidato demócrata, se encuentra en una posición compleja, luchando no solo contra la maquinaria del representante republicano Byron Donalds, sino también contra la reticencia de los grandes donantes de su propio partido.

La tensión quedó en evidencia durante un encuentro reciente con líderes y votantes haitiano-estadounidenses en el sur de Florida. Jean Philippeaux cuestionó con urgencia a Jolly sobre la falta de una respuesta contundente ante anuncios televisivos que lo acusan de apoyar un “impuesto por huracanes”. Jolly calificó dicha afirmación como rotundamente falsa y prometió una respuesta firme, aunque admitió que la capacidad de reacción de su campaña está limitada por los recursos económicos.

La brecha financiera es abismal. Según informes de financiación de campañas hasta el 25 de septiembre, Byron Donalds y un comité político afín han recaudado más de 134 millones de dólares. En contraste, Jolly ha logrado reunir 16,6 millones de dólares. Esta diferencia se traduce en una capacidad publicitaria desigual: mientras Donalds despliega una ofensiva mediática, Jolly y los demócratas han gastado apenas 3 millones de dólares en espacios publicitarios, una cifra significativamente menor a la de otras contiendas para gobernador en estados donde el partido no se da por vencido.

Esta falta de inversión es vista por algunos como una decisión estratégica, aunque dolorosa. John Morgan, abogado y gran donante demócrata, comparó la situación con una compra de supermercado con presupuesto limitado. Para Morgan, Texas representa "la carne" —la prioridad absoluta—, mientras que Florida es "el postre", algo que solo se compraría si sobrara dinero. Esta percepción de que Florida ya no es un estado competitivo ha llevado a los donantes progresistas y a las ramas del Partido Demócrata a mantener una postura cautelosa, priorizando otros campos de batalla electorales.

Sin embargo, no todos comparten esta visión pesimista. Steve Schale, estratega demócrata veterano, advirtió que no invertir en Florida ahora podría encarecer la lucha electoral de cara a 2028 y afectar la configuración del Colegio Electoral tras el censo de 2030. Por su parte, Jolly ha instado a los líderes demócratas y a los aspirantes presidenciales a reconsiderar su postura, argumentando que un estado que vuelva a oscilar entre partidos obligaría a todos los candidatos nacionales a prestar atención a Florida.

A pesar de la escasez de fondos, existen señales de revitalización. En Miami se eligió recientemente a un alcalde demócrata por primera vez en tres décadas y el partido ha ganado escaños en la junta escolar de Sarasota y en elecciones especiales legislativas, incluso en distritos que abarcan Mar-a-Lago. Factores como el costo de vida, la crisis de los seguros de propiedad y un posible alejamiento de los votantes hispanos respecto a Donald Trump podrían estar creando un clima favorable para los demócratas.

Por el lado republicano, aunque Donalds cuenta con el apoyo de Trump, existen grietas. En las primarias de agosto, Donalds no logró superar el 50% de los votos, y el gobernador saliente Ron DeSantis mostró una reticencia inicial a respaldarlo. Esta inquietud ha llevado a que el presidente Trump intensifique su apoyo, otorgándole espacio en su convención de Dallas y coordinando visitas del vicepresidente J.D. Vance para movilizar la base republicana.

El perfil de David Jolly también es un punto de fricción. Exrepresentante republicano que se registró como demócrata en abril de 2025, ha sido tildado de "oportunista" por sus adversarios. Evan Power, presidente del Partido Republicano de Florida, lo ha apodado "Temu Charlie", comparándolo con una versión económica de Charlie Crist. Jolly, no obstante, defiende su trayectoria alegando que la capacidad de cambiar es una fortaleza y no una debilidad.

A pesar de recibir recientemente un cheque de 1 millón de dólares que le brinda optimismo, Jolly enfrenta el desafío de llegar a votantes negros y republicanos desencantados sin el presupuesto necesario para campañas segmentadas. Además, su decisión de no participar en debates con Donalds, argumentando que solo servirían para dividir más al estado, ha generado desconcierto tanto en su propio bando como en el equipo republicano. Mientras tanto, la lucha continúa en un escenario donde el entusiasmo de la base choca frontalmente con la realidad del gran capital.

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