La Unidad Nacional Canina (UNAC) de la Policía Nacional del Ecuador cuenta actualmente con un contingente de 168 perros, los cuales desempeñan roles diversificados y especializados según las necesidades de seguridad y asistencia del país. Estos animales no realizan una tarea única, sino que se distribuyen en diversas áreas operativas, siendo la detección de sustancias la especialización más numerosa dentro de la unidad.
De acuerdo con los datos difundidos por la institución, 129 de los 168 ejemplares en servicio están especializados específicamente en la detección de drogas. El resto del contingente, compuesto por 39 perros, se distribuye en otras cuatro especialidades críticas: la búsqueda de personas, la intervención en tareas de control del orden y la participación en actividades de terapia asistida.
El funcionamiento de la UNAC se basa en el concepto de "binomio canino". Esta estructura operativa consiste en la unión de un servidor policial y un perro, quienes son preparados para ejecutar funciones específicas. La efectividad de este equipo depende directamente del proceso de adiestramiento y la posterior preparación especializada. Durante este periodo, el guía y el animal desarrollan una coordinación precisa, fundamentada en una relación de confianza y adaptación mutua que es esencial para el éxito de las jornadas de servicio.
En cuanto al origen de estos animales, la Policía Nacional maneja diversas vías de adquisición. Algunos canes provienen de criaderos especializados en líneas de trabajo ubicados en Europa y Estados Unidos, llegando al país a través de donaciones de instituciones aliadas y embajadas. Otros ejemplares son el resultado de procesos de crianza internos de la propia institución, mientras que algunos más ingresan mediante donaciones ciudadanas.
Es importante destacar que el ingreso al servicio no es automático, independientemente de la procedencia del animal. Cada perro debe someterse a una evaluación rigurosa de sus condiciones físicas y aptitudes laborales. Únicamente aquellos ejemplares que cumplen con los parámetros establecidos por la Policía avanzan hacia las etapas de entrenamiento y preparación profesional.
Para garantizar que los canes mantengan su operatividad, la UNAC implementa un sistema de seguimiento continuo. El estado de los perros se evalúa mediante certificaciones médicas y técnicas que se realizan de forma semestral o anual, dependiendo de la zona geográfica donde el animal esté asignado. Mientras el ejemplar mantenga las condiciones físicas y técnicas necesarias, permanece en servicio activo. En caso de que surjan razones médicas o técnicas que impidan el desempeño de sus funciones, se inicia el proceso administrativo para su retiro.
La trayectoria operativa de estos animales tiene un límite temporal. Generalmente, los canes dejan su etapa activa aproximadamente a los ocho años, debido a la disminución natural de sus capacidades físicas. Según los reportes de la institución, durante el año 2026, hasta la fecha del informe, 11 perros habían sido dados de baja y otros 10 se encontraban en proceso de trámite para dejar el servicio.
El proceso de jubilación marca el inicio de una nueva etapa: la búsqueda de un hogar. La institución prioriza que el vínculo desarrollado durante la carrera policial se mantenga, por lo que la primera opción de adopción es el guía que acompañó al perro durante sus años de servicio. Esta política ha resultado exitosa, ya que aproximadamente el 95% de los canes retirados terminan viviendo con sus propios guías, transformando la relación profesional en un vínculo familiar.
En los casos donde el policía no puede hacerse cargo del animal, la Policía Nacional abre una convocatoria pública. En este escenario, una comisión se encarga de evaluar a los ciudadanos interesados para asegurar que cuenten con las condiciones necesarias para garantizar el cuidado y bienestar del perro jubilado.
Un ejemplo de este vínculo y permanencia es el caso de Max, reconocido como el presidente vitalicio de los 'Poliperros', quien acompañó durante 15 años a docentes, estudiantes y vecinos de la Escuela Politécnica Nacional (EPN), demostrando el impacto y la trascendencia de estos animales en la comunidad.






