La vicepresidenta de la República, Karin Herrera, ha emitido un llamado urgente y categórico a las autoridades competentes para que se agilice la entrega de asistencia alimentaria destinada a las familias que se encuentran actualmente afectadas por la sequía y otras condiciones adversas. Esta medida busca mitigar los riesgos que pesan sobre la seguridad alimentaria de numerosos hogares en diversas comunidades del país.
Durante su intervención, la vicemandataria puso un énfasis especial en un punto crítico: la neutralidad de la asistencia. Herrera fue tajante al señalar que la distribución de los suministros alimenticios debe realizarse estrictamente sin ningún tipo de condicionamiento político. Según la autoridad, el acceso a estos recursos básicos no puede estar sujeto a lealtades partidarias ni a intereses ajenos a la necesidad humanitaria de la población.
En relación con la operatividad de las entregas, la vicepresidenta señaló que las instituciones responsables deben trabajar de manera coordinada para eliminar cualquier tipo de traba burocrática. Herrera advirtió que los procesos administrativos excesivos o los obstáculos internos en las dependencias gubernamentales pueden retrasar la llegada de los alimentos a las comunidades que más necesitan el apoyo, agravando la situación de quienes ya enfrentan una crisis de abastecimiento.
Reforzando su postura sobre la transparencia, la vicepresidenta afirmó que ha instruido de manera reiterada que la ayuda gubernamental se entregue de forma despojada de cualquier simbolismo político. En este sentido, prohibió expresamente la presencia de banderas o la promoción de intereses políticos durante los operativos de distribución, subrayando que el objetivo es el bienestar del ciudadano y no el beneficio de cualquier sector político.
Para sustentar estas exigencias, la vicemandataria recordó la plena vigencia del Código de Ética Gubernamental. Herrera destacó que el comportamiento de los funcionarios y las instituciones debe alinearse con los principios de integridad y servicio público, asegurando que las acciones de asistencia se centren exclusivamente en atender a la población que se encuentra en condición de extrema vulnerabilidad.
En cuanto a la logística de la ayuda, Herrera expuso que las raciones de alimentos han sido diseñadas meticulosamente para cubrir las necesidades nutricionales básicas de una familia durante un periodo aproximado de un mes. Debido a la naturaleza de estos paquetes, consideró imperativo que su distribución se ejecute de manera oportuna y eficiente, dada la urgencia de la situación que enfrentan las familias en las zonas afectadas.
La vicepresidenta insistió en que la prioridad absoluta del Gobierno debe ser la protección de las personas que atraviesan las mayores dificultades económicas y sociales. Hizo especial hincapié en aquellos ciudadanos que han sufrido la pérdida total o parcial de sus cultivos a causa de las severas condiciones de sequía, situación que ha vulnerado su capacidad de autosustento y ha puesto en riesgo su estabilidad alimentaria.
Finalmente, Herrera reiteró que el objetivo primordial de estas acciones gubernamentales es atender las necesidades alimentarias reales de las familias, garantizando que el Estado llegue a tiempo a los sectores más desprotegidos. La instrucción es clara: priorizar la seguridad alimentaria y asegurar que la asistencia llegue a destino sin demoras administrativas y sin interferencias políticas, basándose estrictamente en los criterios de vulnerabilidad y necesidad humana.






