El escenario político en la capital se ha intensificado tras el reciente enfrentamiento verbal entre dos de las figuras principales que aspiran al sillón municipal. Samuel Daza, candidato a la Alcaldía de Lima por la agrupación Fuerza Popular, ha respondido de manera enfática y tajante a las descalificaciones vertidas en su contra por el exburgomaestre capitalino y líder de Renovación Popular, Rafael López Aliaga.
El conflicto se originó durante un mitin político realizado en el distrito de La Molina, donde López Aliaga utilizó calificativos que Daza considera inaceptables. En declaraciones brindadas a Exitosa, el aspirante fujimorista manifestó su total rechazo a los adjetivos empleados por su contraparte, subrayando que la contienda electoral no debe verse empañada por ataques personales ni condicionada por los acuerdos políticos que ambas organizaciones mantienen actualmente en el Congreso de la República.
Uno de los puntos más críticos de la controversia se centra en el uso del término "pirata" por parte del exalcalde para referirse a Daza. Ante esto, el candidato de Fuerza Popular no solo rechazó el apelativo, sino que calificó la intención del ataque como "racista y clasista". Para Daza, este insulto trasciende su persona y se convierte en una ofensa directa hacia un sector amplio de la población limeña, específicamente aquellos ciudadanos que residen en las zonas periféricas de la ciudad.
En sus declaraciones, Daza fue categórico al señalar que este tipo de estigmatizaciones afectan a los vecinos de Lima Norte, Sur y Este. "Yo lamento, Rafael, las declaraciones clasistas y racistas que has tenido hacia mi persona. ¿Sabes por qué?, porque a mí no me estés ofendiendo, [...] has ofendido a todos los vecinos de Lima Norte, Sur y Este, que son marrones como yo y que siempre nos han estigmatizado como 'piratas' y delincuentes. Eso tÚ acabas de decirlo y acabas de ofender a la gente que quería darte ese voto", sentenció el postulante.
Más allá de los ataques personales, Samuel Daza insistió en que el debate electoral debe desarrollarse bajo principios de equidad y transparencia. El candidato cuestionó cualquier intento de establecer acuerdos previos o chantajes que busquen condicionar la competencia municipal basándose en la sintonía política de las bancadas legislativas. Para Daza, las elecciones deben ser un espacio donde todos los contendientes se midan en igualdad de condiciones.
Para ilustrar su postura, el aspirante utilizó una analogía deportiva, afirmando que, al igual que en una final de cualquier disciplina, los equipos no acuerdan el resultado previamente, sino que se enfrentan en el campo de juego. "Las cosas tienen que estar planas y parejas. En una elección de esta naturaleza, a la alcaldía de Lima, todos sabemos que hay pequeños 'ganchos' y 'golpes' típicos de una elección. Creo que en un partido final, los equipos nunca acuerdan nada, todos se miden en la cancha y es lo que esperaba en el debate", manifestó.
En el plano legal, el candidato de Fuerza Popular informó que este miércoles interpuso una denuncia formal ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) por presunta intimidación, buscando que las autoridades electorales tomen nota de las conductas desplegadas durante la campaña.
Finalmente, Daza abordó la preocupación sobre un posible quiebre en el respaldo parlamentario que la bancada de Renovación Popular brinda al oficialismo, producto de este roce electoral. Al respecto, hizo un llamado vehemente a desvincular la disputa por la alcaldía de Lima de la gobernabilidad a nivel nacional. El candidato sostuvo que la "bronca" es estrictamente política y personal entre dos candidatos, y que no debería afectar la estabilidad del Ejecutivo.
"Nosotros tenemos que separar dos cosas: esta 'bronca' que tenemos es política por el sillón de Lima Metropolitana, es una 'bronca' de dos, no de tres", explicó Daza, cuestionando la idea de que el silencio ante los insultos sea un requisito para mantener el apoyo legislativo. "¿O sea que si yo mañana me enfrento con él en una candidatura presidencial, tampoco le puedo decir nada pero él sí puede decirme 'pirata' y tantos adjetivos impuestos? ¿Él sí puede insultarme y yo tengo que quedarme callado porque sino no le da su voto al Ejecutivo. ¿Eso realmente queremos los peruanos?", concluyó.
Este cruce de acusaciones profundiza la fricción entre Fuerza Popular y Renovación Popular, poniendo a prueba la solidez de sus acuerdos en el Congreso frente a las crecientes tensiones de la campaña municipal.



