El volcán Rincón de la Vieja presentó una actividad eruptiva durante la madrugada de ayer, un evento que fue monitoreado detalladamente por las autoridades competentes. El fenómeno se manifestó a través de la salida de una pluma compuesta por gases y vapores, la cual emergió directamente desde el cráter del coloso. Según los reportes técnicos, esta columna de material gaseoso logró alcanzar una altura de 1.000 metros sobre el nivel del cráter, marcando la magnitud visual del evento ocurrido en la zona.
De acuerdo con los registros precisos de tiempo, la erupción se produjo exactamente a las 12:44 a.m. de la jornada de ayer. Este suceso no solo fue visible en términos de la emisión de vapores, sino que también generó un impacto sonoro significativo. Las mediciones técnicas determinaron que el evento tuvo una magnitud acústica de 3,9, un dato fundamental para que los especialistas puedan analizar la energía liberada durante el proceso eruptivo del volcán.
Para capturar la naturaleza de este evento, el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) ha desplegado equipo especializado en las inmediaciones del volcán. Gracias a la instalación de estos dispositivos de monitoreo, el organismo logró grabar parte de la erupción. Estas grabaciones resultan esenciales, ya que permitieron documentar no solo el momento de la explosión, sino también la salida de material que el volcán generó durante el episodio de actividad. La capacidad de registrar estos eventos en tiempo real permite a los técnicos contar con evidencia empírica sobre el comportamiento actual del coloso.
Posterior al evento eruptivo de la madrugada, las actividades de monitoreo continuaron durante el resto del día. Cerca del mediodía de ayer, el personal especializado del Ovsicori llevó a cabo una incursión hacia el cráter del volcán. El objetivo primordial de este acercamiento fue realizar labores técnicas de mantenimiento y reparación. Específicamente, el equipo se dirigió al sitio para intervenir una estación de medición.
Esta estación, que se encuentra ubicada en una zona estratégica cerca del cráter, tiene la función crítica de medir las concentraciones de gases presentes en el aire. La reparación de este equipo es vital para asegurar que el flujo de datos sobre la composición química de las emisiones volcánicas sea constante y preciso, permitiendo así que el Ovsicori mantenga una vigilancia rigurosa sobre la actividad del Rincón de la Vieja.
En resumen, la jornada estuvo marcada por dos momentos clave: primero, la erupción ocurrida a las 12:44 a.m., caracterizada por una magnitud acústica de 3,9 y una pluma de gases de 1.000 metros de altura; y segundo, la operación técnica desplegada al mediodía para restablecer el funcionamiento de la estación de medición de gases. Todo el proceso fue respaldado por la tecnología de grabación y monitoreo del Ovsicori, asegurando que cada detalle de la salida de material y la actividad del cráter quedara debidamente documentado para el análisis técnico posterior.
El despliegue de personal y equipo especializado subraya la importancia de mantener la infraestructura de monitoreo operativa, especialmente tras eventos que generan la expulsión de material y gases. La capacidad de respuesta del personal del Ovsicori, que se trasladó al cráter pocas horas después de la erupción, permitió que la medición de las concentraciones gaseosas en el aire volviera a estar disponible para el seguimiento de la actividad volcánica.






