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Houston bajo el impacto del calor: sensación térmica alcanza los 38°C

La ciudad tendrá una jornada calurosa, con sensación térmica elevada y viento leve del sudeste.

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Houston bajo el impacto del calor: sensación térmica alcanza los 38°C
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Houston vivió una jornada de calor sofocante con temperaturas que alcanzaron los 36 grados y una sensación térmica de 38 grados. La alta humedad y la casi nula circulación del aire intensificaron el bochorno, convirtiendo la ciudad en un escenario asfixiante para sus habitantes. Esta combinación climática elevó el riesgo de golpes de calor y deshidratación, afectando especialmente a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. La estabilidad del cielo y la ausencia de vientos refrescantes obligaron a extremar las precauciones sanitarias durante todo el día.

La ciudad de Houston ha atravesado una jornada meteorológica donde el factor predominante y absoluto ha sido el calor intenso. A lo largo del día, la atmósfera se mantuvo bajo condiciones de temperaturas elevadas, acompañadas de un cielo que se presentó parcialmente cubierto, lo que configuró un escenario de bochorno constante para quienes se desplazaron por la urbe.

Para analizar la evolución térmica de la jornada, es preciso detenerse en los datos registrados hacia el final de la tarde. Exactamente a las 19:59, el termómetro marcó una temperatura de 33°C. Sin embargo, la cifra más relevante para la percepción ciudadana no fue la temperatura real, sino la sensación térmica, la cual se ubicó en los 38°C. Esta diferencia de cinco grados entre la medición objetiva y la percepción del cuerpo humano es un indicador claro de cómo otros factores ambientales influyeron en la experiencia del calor.

Entre dichos factores, la humedad relativa desempeñó un papel fundamental, situándose en torno al 53%. Esta humedad, combinada con las temperaturas altas, dificulta la evaporación del sudor en la piel, lo que eleva la sensación de calor y genera una atmósfera más pesada y sofocante. Complementando este cuadro técnico, la presión atmosférica se registró en 1012 hPa, manteniendo la estabilidad del sistema climático local durante el periodo observado.

Otro elemento crítico que contribuyó a la incomodidad térmica fue la escasa circulación del aire. Los vientos soplaron desde el sudeste con una velocidad promedio de apenas 4 km/h. Incluso en los momentos de mayor intensidad, las ráfagas solo alcanzaron los 8 km/h. Desde un punto de vista meteorológico, este flujo de aire resultó totalmente insuficiente para refrescar el ambiente o mitigar la acumulación de calor en las zonas urbanas, dejando la ciudad prácticamente estática frente a las altas temperaturas.

Al revisar los picos máximos de la jornada, se confirmó que el termómetro alcanzó una temperatura máxima de 36°C. No obstante, una vez más, la sensación térmica superó este valor, llegando a los 38°C. El análisis de estos datos permite concluir que la combinación de una humedad considerable y la falta de vientos fuertes hizo que la exposición directa al sol fuera especialmente incómoda para la población, incrementando la percepción de calor extremo a pesar de que no se registraran fenómenos climáticos atípicos.

En cuanto al estado del cielo, se observó la presencia de nubes dispersas durante gran parte del día. A pesar de esta cobertura parcial, no se presentaron previsiones de lluvias ni se detectaron otros fenómenos extremos que pudieran alterar la tendencia térmica. La estabilidad del cielo, sumada a la ausencia de precipitaciones, mantuvo el foco de la jornada estrictamente en la gestión del calor.

Esta situación climática trajo consigo alertas implícitas sobre la salud pública. La convergencia de tres factores específicos —el calor elevado, la humedad persistente y la mínima circulación de aire— incrementó significativamente el riesgo de sufrir complicaciones físicas. Entre los peligros más destacados se encuentran los golpes de calor y la deshidratación, condiciones que pueden derivar en cuadros clínicos severos si no se toman las medidas preventivas adecuadas.

Las autoridades y recomendaciones generales subrayan que este riesgo no es uniforme para toda la población, sino que se intensifica en grupos vulnerables. Específicamente, los niños, los adultos mayores y aquellas personas que padecen enfermedades crónicas son quienes presentan una mayor susceptibilidad ante estas condiciones atmosféricas, requiriendo una vigilancia más estrecha para evitar complicaciones derivadas de la exposición térmica.

En resumen, el calor fue el gran protagonista de la jornada en Houston. La interacción entre una temperatura máxima de 36°C, una sensación térmica de 38°C y una humedad del 53%, sin el apoyo de vientos refrescantes, obligó a que se tomaran precauciones para evitar problemas de salud, marcando un día de alta exigencia climática para la ciudad.