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Libertan a 46 tripulantes de embarcaciones intervenidas por fuerzas estadounidenses en el Pacífico

Los 46 pescadores quedaron libres tras una audiencia en Manta; su abogado cuestionó la acusación y anunció pruebas para demostrar que realizaban labores pesqueras.

Audionoticia

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Libertan a 46 tripulantes de embarcaciones intervenidas por fuerzas estadounidenses en el Pacífico
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Una jueza en Manta dictó la libertad condicional para 46 tripulantes de las embarcaciones Por Siempre Don Carlos y Karla Francesca, quienes fueron interceptados por fuerzas de Estados Unidos en el Pacífico Oriental. Aunque se investiga un presunto delito de asociación ilícita vinculado al narcotráfico, los pescadores enfrentarán el proceso judicial bajo medidas cautelares. La defensa rechaza categóricamente las acusaciones y sostiene que los tripulantes realizaban labores legítimas de pesca, subrayando además las cuantiosas pérdidas económicas por la intervención de las naves. Este caso se suma a una serie de operativos del Comando Sur estadounidense que ha afectado a múltiples embarcaciones en la zona desde finales de agosto.

La tarde del viernes 18 de septiembre de 2026, un total de 46 tripulantes de las embarcaciones Por Siempre Don Carlos y Karla Francesca recuperaron su libertad. La decisión fue tomada por una jueza en Manta tras una audiencia de formulación de cargos relacionada con una investigación por el presunto delito de asociación ilícita.

La tripulación afectada está compuesta por 26 pescadores del Por Siempre Don Carlos y 20 del Karla Francesca. Ambas naves fueron intervenidas por fuerzas de los Estados Unidos en el Pacífico Oriental los días 15 y 16 de septiembre, respectivamente. Tras la intervención, las tripulaciones fueron trasladadas al territorio ecuatoriano por una unidad naval de la Armada del Ecuador.

La diligencia judicial se prolongó por más de tres horas. Al concluir, la jueza determinó que los procesados continúen el proceso legal en libertad, aunque sujetos a medidas cautelares. Es importante precisar que esta resolución no implica el cierre de la investigación ni determina que los tripulantes sean inocentes o responsables penalmente de los cargos imputados.

El abogado Juan Alvia, quien encabeza la defensa de los pescadores, manifestó que el objetivo principal de la audiencia fue demostrar que sus representados no se encontraban en situación de flagrancia al momento de la intervención. Alvia cuestionó la legalidad de la obtención de los elementos utilizados durante el procedimiento y señaló que, aunque la Fiscalía solicitó prisión preventiva, la jueza acogió parcialmente la solicitud disponiendo medidas alternativas. Según el jurista, la libertad es fundamental para que estas personas, dedicadas a labores marítimas, puedan ejercer su defensa técnica.

La defensa cuenta ahora con un plazo de 20 días para presentar argumentos y elementos de descargo. Alvia aseguró que buscarán probar que los tripulantes no realizaban actividades ilícitas. Como prueba principal, mencionaron la existencia de videos donde se observa a los pescadores realizando sus labores habituales y regresando a puerto con pescado a bordo. Estos materiales, junto con otra documentación, deberán ser incorporados formalmente al proceso judicial.

En el ámbito económico, la defensa subrayó el impacto financiero de estas intervenciones. Según Alvia, tanto el Karla Francesca como el Por Siempre Don Carlos tienen un valor superior a los 600.000 dólares cada uno. Además, se estimó que la carga de pescado que transportaban ambas naves representaba un valor de entre 80.000 y 100.000 dólares. El abogado indicó que, una vez avanzado el proceso, analizarán presentar denuncias ante las fiscalías correspondientes y la Capitanía del Puerto para reclamar los daños y pérdidas económicas.

Sobre la naturaleza de las acusaciones, Alvia reiteró que se trata de un presunto delito de asociación ilícita, pero sostuvo que no existen elementos de convicción suficientes para establecer la participación de los pescadores. Asimismo, aclaró que las embarcaciones operan con lanchas auxiliares que pueden pertenecer a propietarios distintos a los de los barcos principales, punto que fue planteado durante la estructura de propiedad en la audiencia.

Este caso se enmarca en una serie de operativos reportados por el Comando Sur de Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses afirmaron que el Por Siempre Don Carlos y el Karla Francesca habrían funcionado como estaciones flotantes de reabastecimiento para actividades de narcotráfico, señalando presuntos vínculos con la organización criminal Los Choneros. Estas versiones son rechazadas categóricamente por los familiares y defensores de los pescadores, quienes sostienen que solo realizaban faenas de pesca.

El contexto general muestra una tendencia de intervenciones en el Pacífico Oriental. Desde el 28 de agosto, se han contabilizado ocho naves intervenidas y posteriormente destruidas o hundidas por fuerzas estadounidenses. La cronología inició con Los Tres Hermanos el 28 de agosto (14 tripulantes), seguida por el Conquista 2 el 2 de septiembre y el OM2 el 3 de septiembre. En este último grupo, un juez declaró ilegal la detención de 28 tripulantes el 5 de septiembre, mientras que otros 32, incluyendo tripulantes del María Candelaria, fueron sometidos a procedimiento directo por presunta asociación ilícita bajo la hipótesis de que entregaban combustible a lanchas del narcotráfico.

Posteriormente, el 7 de septiembre fue intervenido el atunero industrial Montecristi con 23 tripulantes, y el 8 de septiembre el pesquero Don Rufo con 16 personas. En el caso del Don Rufo, el Comando Sur informó que la nave fue hundida tras ser despejada. La Armada ecuatoriana recibió a los tripulantes de estas naves para ponerlos a órdenes de la justicia.

La liberación de los 46 tripulantes del Por Siempre Don Carlos y el Karla Francesca marca el inicio de una nueva etapa procesal, donde la defensa deberá sustentar su versión mediante las pruebas documentales y audiovisuales en el plazo establecido.