La trayectoria y el desempeño actual de Roberto Sánchez y la organización política Juntos por el Perú (JP) se encuentran bajo un intenso escrutinio debido a una serie de cuestionamientos que abarcan desde el origen de la propiedad del partido hasta sus recientes actividades legislativas en el Congreso de la República.
La historia de Juntos por el Perú está marcada por una disputa interna. Según la versión del propietario original, Yehude Simon, Roberto Sánchez se habría apoderado del partido de manera alevosa. Esta plataforma política fue el vehículo que permitió a Sánchez ingresar al Parlamento en el año 2021, mediante una alianza que contó con la candidatura presidencial de Verónika Mendoza, quien no logró alcanzar la victoria. Como resultado de aquel proceso, Sánchez quedó posicionado como el único congresista representante de Juntos por el Perú en ese periodo.
Durante la gestión de Pedro Castillo, Sánchez desempeñó el cargo de ministro, siendo el único integrante del gabinete que permaneció en su puesto hasta el día en que se produjo el golpe de Estado. Esta permanencia ha traído consigo diversas denuncias por corrupción y sospechas de complicidad con el expresidente, señalamientos que han persistido en el debate público.
De cara a las elecciones de 2026, Roberto Sánchez adoptó una estrategia basada en el uso de la imagen de Pedro Castillo para atraer el voto de un sector de la población que no veía en Castillo a un golpista, sino a un mandatario víctima de un golpe dado por un Parlamento ampliamente rechazado. Aunque Sánchez perdió en la segunda vuelta electoral, logró consolidar una bancada significativa en el Congreso. No obstante, tras haber sido candidato a la presidencia, el político solicitó el cargo de asesor de su propia bancada, percibiendo un sueldo mensual de 20,075 soles, situación que ha sido criticada dado que, según se señala, no existen ofertas en el sector privado para su contratación.
En cuanto a la estructura interna de la bancada de Juntos por el Perú, se describe una realidad fragmentada. A pesar de presentarse como una unidad, el grupo estaría compuesto en realidad por cinco facciones distintas: castillistas, senderistas, antauristas, defensores de la minería ilegal y los miembros estrictos del partido. Esta cohesión es meramente formal, impulsada por la normativa que impide a los congresistas quedar aislados individualmente sin la posibilidad de formar nuevas bancadas. Incluso, se ha reportado que algunos integrantes consideran votar junto al fujimorismo en busca de mejores beneficios personales.
Uno de los puntos más críticos de su gestión ha sido el enfrentamiento con el Banco Central de Reserva (BCR). La bancada ha mantenido una postura hostil hacia Julio Velarde, símbolo de la estabilidad monetaria del país. Se destaca una contradicción en la postura de Roberto Sánchez: mientras que en la primera vuelta electoral sostenía que removería a Velarde y utilizaría los recursos custodiados por el BCR, en la segunda vuelta cambió su discurso apoyando la continuidad del presidente del banco para captar votos desinformados.
Una vez aseguradas sus curules, los legisladores retomaron la oposición a la ratificación de Velarde. Lo interpelaron cuestionando sus atribuciones y sosteniendo que manejó la economía en gobiernos anteriores, además de afirmar que no era apto para el cargo y que trabajaba en beneficio de los sectores más ricos.
En el ámbito legislativo, la bancada se ha opuesto a la solicitud de facultades delegadas e insiste en la convocatoria a una asamblea constituyente a través de la modificación de la ley sobre el referéndum. Asimismo, mantienen su respaldo a una norma, cuya autoría es de Roberto Sánchez, que derogaría la ley que permite a la Policía Nacional del Perú (PNP) intervenir a mineros informales mediante el uso de explosivos sin autorización previa. Finalmente, el grupo político busca derogar la ley que establece la destitución de docentes que hayan sido condenados por terrorismo, cerrando así un ciclo de propuestas que generan profunda preocupación sobre el rumbo político de los próximos cinco años.





